Es la pregunta que se repiten una y otra vez los analistas a la hora de hacer conjeturas sobre las repercusiones que tendrán las elecciones generales legislativas que se concretan hoy en todo el país. ¿Qué pasará mañana? ¿Cómo reaccionará el dólar? ¿Habrá nuevas medidas económicas? ¿La coalición del gobierno nacional entrará en una nueva crisis interna como ocurrió después de las PASO? Y así cientos y miles de incógnitas sobre lo que ocurrirá mañana.
Lo único concreto es que mañana es lunes, y como cada día de la semana, usted y yo deberemos levantarnos para ir a trabajar, porque eso no va a cambiar, gane quien gane, festeje quien festeje. Ganarse el pan diario y tratar de subsistir en este país es una misión que no va a cambiar para millones de argentinos después de las elecciones.
Hoy, en tanto, deberemos ejercer el derecho cívico que ganamos con la democracia, votar a quienes nos representan. A diferencia de las PASO, cuando el 66% del padrón habilitado concurrió a las urnas, se espera que más ciudadanos se acerquen a emitir su sufragio. No obstante, en la previa se ha visto a la población un tanto desencantada y alejada de las propuestas electorales, que repitieron viejas acusaciones cruzadas, chicanas y renovadas promesas.
Volviendo a los analistas, dicen que no habrá mayores sorpresas a lo que vimos en septiembre durante las primarias. Quizás se achiquen las diferencias en el voto a voto, pero la suerte está echada.
En Neuquén –de acuerdo con lo ocurrido en las PASO- se vislumbra que cada partido que pone en juego su banca en la Cámara de Diputados la retendría, aunque el tentador tercer escaño podría definirse muy avanzado el escrutinio.


