Qué podés hacer para mantener la piel joven

Usar buena protección solar, hidratarte y alimentarte de manera adecuada, algunas de las claves para cuidarla.

El envejecimiento de la piel es un proceso natural, pero podemos implementar algunas estrategias para retardar el impacto.

Más allá de la edad y la genética, existen varios factores que causan el envejecimiento prematuro; entre los más comunes se encuentran el clima, los cambios bruscos de temperatura, la contaminación, los rayos UV, la luz de neón, la luz de las computadoras o lámparas, el estrés, el cigarrillo, las bebidas alcohólicas y la falta de ejercicio.

Todo esto provoca la pérdida de la elasticidad y la aparición de arrugas y líneas de expresión, además de cierta textura rugosa.

Por supuesto que hay un sinfín de cremas y productos anti-age destinados a aplacar los efectos del tiempo; sin embargo, es importante también implementar ciertos hábitos, y evitar algunos otros, que ayudan a que la piel se vea y se sienta más joven y fresca.

En esto es fundamental tener en cuenta la época del año. Con la llegada de la primavera y el aumento del calor, nuestra piel está más expuesta a los efectos dañinos de las radiaciones ultravioletas, que estimulan la producción de los llamados radicales libres y predisponen al daño celular.

Por eso es importante empezar a utilizar –ya, desde ahora– protección solar.

Consejo para todo el año
Es importante dormir bien, ya que el sueño afecta el metabolismo y la renovación celular se produce por la noche.


"Durante estos meses se debe emplear un factor de protección solar (FPS) alto, superior a 30, que provea tanto protección UVB como UVA. Si la exposición es prolongada, además de aplicar protector cada 2 o 3 horas, es conveniente el uso de lentes de sol y sombreros de ala ancha que protejan no sólo el rostro sino también cuello y orejas", explica Nélida Raimondo, dermatóloga, titular de la Sociedad Argentina de Dermatología, que agrega que son estas últimas las zonas que más frecuentemente sufren lesiones por exposición solar.

A su vez, se debe tener en cuenta que el calor favorece la pérdida de agua y la consiguiente deshidratación cutánea, que se puede manifestar como pieles secas e incluso con descamaciones.

En este caso, es recomendable el uso de cremas hidratantes de día y de noche, además de tomar abundante cantidad de líquidos.

"Teniendo en cuenta que la piel se hidrata y se nutre desde adentro hacia afuera, es conveniente mantener la rutina de tomar de 2 a 3 litros diarios de agua, jugos o caldos, e incorporar a la alimentación productos que contengan nutracéuticos, es decir, alimentos cuyos componentes ejercen una acción benéfica sobre la salud", orienta la especialista.

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