¡Qué regalito! Los kilos de más se heredan de papá

La información sobre nuestro peso es transmitida por los espermatozoides.

Copenhague
Determinar si la obesidad era hereditaria había sido el gran desvelo de los científicos, hasta que en 2014 hallaron el IRX3, un gen que cumple funciones esenciales y cuya acción sobre el hipotálamo cerebral determina la acumulación de grasa.

Ahora, y en un intento por encontrar más precisiones sobre esta enfermedad, un reciente estudio revela que la obesidad no sólo es hereditaria sino que, además, son los padres quienes podrían transmitirla a través de la información contenida en el esperma.

¿Cómo se transmite? Según el trabajo -llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, y publicado en la revista Cell Metabolism- los genes que controlan la regulación del apetito se adaptan a los hábitos de ingesta del papá y luego se transmiten al niño.

Así, por ejemplo, si el padre acostumbra a comer en exceso, eso impactará en la conducta alimentaria de su hijo, lo mismo que si sus ingestas son más moderadas.

Hay una buena noticia: esa herencia puede revertirse si el hijo/a toma las medidas para evitar el sobrepeso.

Esto sucede porque el tipo de dieta que lleva adelante un progenitor cambia la conformación molecular del esperma, lo que puede programar al embrión para que padezca obesidad.
Incluso, esta tendencia al exceso de peso podría extenderse hasta dos generaciones. Pero hay una buena noticia: puede revertirse en el caso de que quienes la hereden tomen las medidas necesarias para evitar la enfermedad.

Según los hábitos
Para llegar a estas conclusiones, Romai Barrès, investigador principal del estudio, y sus colegas compararon distintas marcas epigenéticas del esperma de 13 hombres delgados y 10 obesos, y encontraron que esos indicadores eran muy diferentes en unos y otros.

Las diferencias se concentraron sobre todo en los genes que controlan el desarrollo y la función del cerebro, incluidas las geografías genómicas implicadas directamente en el control central del apetito.

Pero como, además, esas "marcas" no son permanentes sino que responden al entorno (es decir a los hábitos de ingesta), los científicos decidieron luego comparar los indicadores de los hombres obesos con nuevas muestras tomadas un año después, tras haber sidos sometidos al bypass gástrico para perder peso. Llamativamente, la información había cambiado.

Si bien aún no está dicha la última palabra respecto de la obesidad, para Barrès este hallazgo podría hacer la diferencia, ya que lleva a pensar que simplemente modificando el comportamiento del potencial padre antes de la concepción, se obtendrían efectos positivos en las futuras generaciones.

"Todo el mundo sabe que una mujer embarazada tiene que cuidarse -no tomar alcohol, llevar una dieta sana, evitar la contaminación y demás-, pero si la implicación de nuestro estudio es correcta, las recomendaciones deberían dirigirse también a los hombres", expresó el investigador, y enfatizó que los cuidados deberían iniciarse hasta un año antes de la concepción.

Manzanas
La nueva enemiga del exceso de peso

Según un estudio de la universidad estatal de Washington, comer una manzana al día podría mantenernos alejados de la obesidad.
La explicación: esta fruta reestablece el equilibrio de las bacterias intestinales. ¿Cómo? Los compuestos bioactivos que no son absorbidos durante la digestión actúan sobre las bacterias del intestino: refuerzan el sistema inmunológico y ayudan a mantener el peso.

Entre todos los tipos de manzanas que hay, la Granny Smith, más conocida como manzana verde, supera por lejos al resto de las variedades para esta tema.

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