Recordarán los seis años de la tragedia del cerro Ventana

El 1º de septiembre de 2002 ocurrió la mayor tragedia del andinismo argentino: la avalancha que dejó 9 muertos. Hoy habrá una misa en Bariloche.

Se rendirá homenaje a los  jóvenes de la región que cursaban la carrera de Educación Física de la UNCo, en Bariloche.

Neuquén > El 1º de septiembre de 2002 ocurrió el hecho considerado como la mayor tragedia del andinismo argentino: la avalancha del cerro Ventana, que se llevó nueve vidas muy jóvenes, la de estudiantes de la carrera de Educación Física del Centro Regional Universitario Bariloche.
A seis años de aquel triste episodio, hoy serán recordados en Bariloche los nueve jóvenes fallecidos. Habrá un acto, del que participarán algunos familiares, y una misa, celebrada por el obispo Fernando Maletti.
Los estudiantes que fallecieron en la avalancha fueron Roberto Montero, de Neuquén; Gimena Padín, Gimena López y Fabricio Vaccari, de General Roca; Adrián Mercado, de Villa La Angostura; Paolo Machello, de provincia de Buenos Aires; Martín Lemos, de Senillosa; y Mario Tapia y Antonio Díaz, de Bariloche.
Por esta tragedia, ocurrida dentro de un área de Parques Nacionales, la Justicia Federal condenó con la pena máxima al guía de montaña Andrés Lamuniere, quien fue juzgado por el homicidio culposo de los nueve estudiantes, en marzo de 2005.
Además, el fatal episodio provocó una implosión dentro del Centro Universitario, obligó a suspender las salidas prácticas y a hacer una reforma integral del plan de estudios de la carrera.

El episodio
El día 31 de agosto de 2002 se hizo una salida práctica de la materia ‘Caminatas’, del profesorado de Educación Física de la Universidad del Comahue. Fue hacia la zona del cordón del Cerro Ventana, de 1.910 metros de altura y  a unos 16 kilómetros de Bariloche. El grupo estaba compuesto por 75 alumnos y 8 docentes divididos en dos comisiones (grupos). La salida comenzó con un trekking (caminata) a las nacientes del río Ñireco, donde se encuentra el refugio Villa Horrible. Allí los excursionistas emplazaron un campamento y en horas de la tarde de ese día recorrieron las laderas cercanas para realizar prácticas en la montaña.
Al día siguiente, los grupos de estudiantes y docentes se dividieron. Pocos minutos después de las 16, del 1º de septiembre, en una tarde muy soleada, el primer grupo de 15 alumnos guiados por Andrés Lamuniere como único docente, inició el descenso desde la cumbre del Ventana.
Lamuniere comenzó a atravesar la pendiente para alcanzar la ruta normal de ascenso y descenso, con su grupo de alumnos en fila india, muy cerca unos de otros. Cuando se encontraban en medio de la pendiente, se escuchó un estruendo que coincidió con un corte en el manto de nieve por delante y por arriba del grupo. La avalancha de placa había arrastrado a los 15 alumnos y a Lamuniere pendiente abajo y hacia el cañadón.
Lamuniere en el juicio describió lo sucedido: “…escuché un estruendo, como una explosión, y pude ver delante de mí un corte en la nieve, y girando rápidamente la cabeza  pude ver cómo ese corte se continuaba hacia arriba y hacia atrás, y con otro giro veloz de cabeza, ya hacia atrás pude ver el desplazamiento de toda la superficie que había cruzado, y a los alumnos arrastrados por la avalancha. Intenté dar algún paso hacia adelante, pero el mismo movimiento de la nieve me tiró al piso y también fui llevado y arrastrado por la avalancha. Luego de una caída interminable, la avalancha frenó, quedé tapado por la nieve, con las piernas apretadas y hacia abajo, y el cuerpo doblado hacia delante y apretado por la presión de la nieve sobre la mochila”.
Con su teléfono celular, Lamuniere dio aviso a su familia y a la Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche para que inicien las tareas de rescate. El operativo comenzó ya casi en la noche del 1º de septiembre y continuarían por varios días más.
Durante el rescate del día siguiente se pudo desenterrar, con vida a una de las alumnas, Liliana Alonso, quien había podido respirar gracias a una cavidad que se había formado entre los bloques de nieve compactada.
Tras varios días se pudieron recuperar los cuerpos sin vida de siete alumnos más. Y dos meses más tarde, tras un arduo y extenso trabajo por parte de bomberos, Gendarmería, rescatistas del Club Andino y voluntarios, se encontró a la novena víctima de la avalancha, Gimena Padín, de General Roca.

Conclusiones
Según publicó en Internet la Asociación Argentina de Guías de Montaña (AAGM) y tal como se informó a la Justicia Federal, “la avalancha fue iniciada por una sobrecarga del manto níveo, causada por el peso del grupo de 16 personas que transitaban en fila india y a corta distancia unos de otros. Es decir que la avalancha fue detonada por el mismo grupo”.
También se determinó que de las diversas rutas de descenso posibles desde la cumbre del Ventana (al menos tres opciones), “la ruta seguida por el grupo era la menos adecuada para minimizar el riesgo de avalanchas”.
“El grupo y sus guías no estaban adecuadamente entrenados ni capacitados para detectar, minimizar, ni reaccionar ante algunos de los riesgos de la montaña invernal, en particular el de las avalanchas”, fue otra de las conclusiones.
Además, se reveló que “el grupo y sus guías no estaban adecuadamente equipados para la actividad que desarrollaban, ni para reaccionar ante algunos de los riesgos de la montaña invernal, en particular el de las avalanchas”.
Otros de los aspectos cuestionados fueron que no hubo una correcta planificación de la salida; el tamaño del grupo y la relación de docentes a alumnos, incrementaba el riesgo notoriamente; la UNC carecía de un plan institucional e integral de gestión del riesgo; y de objetivos claros de la carrera en lo referente a los riesgos considerados aceptables o inaceptables.
Al condenar al guía, la Justicia Federal se basó en el informe de los peritos de montaña y decidió la pena máxima para el guía: tres años de prisión e inhabilitación por diez años.
A seis años, más allá de que la causa judicial esté cerrada, cada año los estudiantes del CRUB recuerdan de manera especial y con gran congoja a sus compañeros fallecidos.

“Fue como nacer de nuevo”

Neuquén > La vida de Nicolás Lemos cambió por completo cuando apenas tenía 19. Su hermano mellizo, compañero inseparable, fue uno de los fallecidos en la avalancha y él resultó con serios daños físicos y, como lógica consecuencia, psicológicos.
El joven de Senillosa logró sobreponerse a la tragedia y lo más difícil que debió superar fue la falta de su hermano Martín, con quien compartía absolutamente todo.
En una entrevista con La Mañana de Neuquén, el joven contó años atrás que “lo más duro de esta experiencia fue comenzar de nuevo solo, porque con mi hermano era inseparable. Hacíamos todo juntos y nos gustaban las mismas cosas. Fue como tener que volver a nacer”.

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