Rescate de una mujer jugada
Hace 64 años, un joven periodista, escritor y traductor jugaba al ajedrez en un bar de La Plata. Esa noche del 9 de junio de 1956, un grupo de militantes peronistas se levantó contra el gobierno de facto de la Revolución Libertadora y horas después fueron fusilados en un basural de José León Suárez, en la provincia de Buenos Ares. El joven periodista y escritor había escuchado los tiroteos, pero su objetivo era continuar trabajando en una antología de cuentos que le habían encargado en la editorial. Seis meses después, en el mismo bar donde movía peones y torres escuchó la frase “Hay un fusilado que vive”, y nada será igual en la vida de Rodolfo Walsh, quien investigó aquellos hechos y que fueron publicados al año siguiente en el libro Operación masacre.
Pero Walsh no estuvo solo para tejer la trama de Operación masacre, sino que fue acompañado por una periodista, Enriqueta Muñiz, por entonces de 22 años, que trabajaba con él en la editorial, a quien se la definió como hacedora invisible de una obra fundamental para la literatura y el periodismo argentino.
A fines del año pasado, se publicó Historia de una investigación, en el que se reproducen los manuscritos originales que Muñiz (murió en 2013) escribió en varios cuadernos mientras con Walsh visitaban a testigos y familiares de los sobrevivientes y recorrían lugares y sitios con el fin de reconstruir los hechos ocurridos en junio de 1956.
En el libro de casi trescientas páginas, que rescata la figura de Muñiz, se refleja no solo la metodología de la investigación que llevaron adelante, sino la tarea decisiva de la joven periodista que, al decir de Walsh, “se juega entera”.
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