Retenciones que no cumplen su fin

El objetivo es que actúen de nivelador ante la diferencia de productividad entre sectores. Pero podría llegar a no darse porque, al aplicarse a todos, será sólo a modo recaudatorio y no para fomentar otras actividades.

Por Humberto Zambón / humbertozambon34@gmail.com

Las retenciones a la exportación cumplen diversos objetivos, que pueden ser simultáneos: 1) aumentar la recaudación del Estado; 2) evitar la traslación de riquezas a favor de los exportadores como consecuencia de una fuerte devaluación y 3) la más importante para la teoría económica, la de servir de nivelador cuando existen grandes diferencias de productividad entre los sectores.

En la historia de nuestro país es posible remontarse hasta 1862, con la presidencia de Mitre, para encontrar el primero de los gravámenes a la exportación con el fin de aumentar la recaudación estatal.

A partir de esa fecha se sucedieron diversas experiencias, incluyendo períodos de fuerte intervención estatal en la administración del comercio exterior, como ocurrió en el primer gobierno de Perón, con la nacionalización del mismo mediante el IAPI, o con el de Arturo Illia, que impuso un riguroso control de cambios.

También hubo experiencias neoliberales que “liberaron” el comercio exterior y trataron de eliminar o reducir las retenciones, como fue los casos de Videla con Martínez de Hoz, de Menem con el ministro Domingo Cavallo o de Macri, desde fines del 2015 hasta la crisis actual.

Las retenciones a la exportación de granos, con el fin de evitar el enriquecimiento sin causa como consecuencia de fuertes devaluaciones monetarias, tuvieron vigencia en numerosas oportunidades; el objetivo es disminuir el precio que reciben los exportadores para reducir el impacto en los precios internos de los alimentos y evitar la traslación de riqueza de los consumidores hacia los dueños de los campos. Se aplicó, por ejemplo, en 1955, cuando el gobierno militar desmanteló el IAPI y devaluó el dólar de $5 a $18, o con el ministro KriegerVasena, que devaluó de $255 a $350. La aplicó también Alfonsín con el plan Austral y el gobierno provisional en el 2002, luego del abandono de la convertibilidad.

Un caso exitoso de retenciones se dio con la política industrial de Perón.

Una de las características de las economías dependientes es la existencia de estructuras productivas desequilibradas, que entre nosotros fue estudiada por Marcelo Diamand: coexisten actividades que por razones naturales presentan alta productividad, como el agro pampeano, junto a otras como las industrias nacientes que sin protección no pueden competir con la producción extranjera. Para ponerlos en condiciones competitivas y eventualmente permitir su exportación se nacionalizó el comercio exterior con el IAPI (primer gobierno de Perón), en otros casos se establecieron tipos de cambio múltiple (un valor dólar distinto para cada tipo de exportación o importación) y también se usaron las retenciones con este fin.

Uno de los casos exitosos de las políticas industrialistas con retenciones a la exportación fue el 3° gobierno de Perón, con el ministerio de José BerGelbard, que aplicó una política activa que contó con el apoyo de los distintos sectores nacionales. Su éxito se manifestó con el aumento de las exportaciones industriales y un récord: el país alcanzó su producto industrial por habitante más alto de la historia nacional. Luego de la muerte de Perón y la renuncia de Gelbard comenzó el declive económico que culminó con el golpe de 1976. Entonces asumió Videla, que llevó al representante de la Sociedad Rural José Martínez de Hoz como ministro. Una de las primeras medidas fue anunciar la baja de las retenciones a las exportaciones del agro, para derogarlas definitivamente en 1978.

La razón expuesta por Martínez de Hoz fue que los recursos que implicaban las retenciones a las exportaciones ahora irían directamente a los empresarios, y que esos recursos serían utilizados para modernizar el campo y para invertir productivamente en otras ramas de la producción, logrando el desarrollo económico del país.

Ahora se pasó de derogarlas a volver a aplicarlas de manera incorrecta

No fue así; lo que creció fue el gasto improductivo, como el turismo al exterior o las inversiones inmobiliarias en Punta del Este y, fundamentalmente, la especulación financiera. Entre 1975 y 1983 el Producto Bruto Interno por habitante se contrajo, la industria disminuyó un 12,4%, la construcción un 30%, mientras que la intermediación financiera subió un 40%. La cantidad de trabajadores ocupados en la industria bajó un 34,3% mientras que la participación de los ingresos de los trabajadores en el ingreso total, que había alcanzado un 48,5% en 1974, se redujo al 30,4% en 1976.

A pesar de esos resultados se repitió la misma política en los años ’90 y también después del 2015. Con anterioridad a este último caso se dio otro período con fuerte crecimiento del PBI, del consumo interno y de las exportaciones en el período que va desde el fin de la convertibilidad y hasta el 2009, fecha en que se sintieron los efectos de la crisis mundial. También aquí tuvieron importancia las retenciones al agro pampeano y a la minería, que facilitaron una política industrialista de desarrollo económico.

Ahora, debido a la crisis cambiaria y económica que se vive, el gobierno restableció las retenciones a la exportación, con una tasa uniforme del 12% para todas las mercaderías y con un techo de $4 por dólar exportado para las primarias y de $3 para los productos elaborados. Dado la inflación que se vive, el “techo” a las retenciones será decreciente en el tiempo y, como todas las medidas improvisadas que se toman, dentro de poco posiblemente sea corregida.

Obsérvese que su finalidad se limita al primer objetivo de las retenciones, la recaudación impositiva. Al aplicarse a todo el universo de las exportaciones no tiene en cuenta ningún fomento a determinadas actividades. Por el contrario, implican un nuevo castigo a la industria, a las economías regionales, como el caso del Valle del Río Negro y Neuquén, que, por sus características, se parecen más a la actividad industrial que al agro pampeano y también a la exportación de valor agregado correspondiente a tecnología desarrollada en el país, como ocurre con el INVAP. Representan un fuerte retroceso en política económica y posiblemente traigan más recesión.

No son una innovación sino una regresión a la época de Mitre.

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