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Rincón Papers: la crucial investigación de prostitución de menores que frustró el poder

Fiscalía y policía logró establecer a fines de 2008 que en la localidad había densa trama de corruptos que prostituían a adolescentes de 14 a 17 años. El cabecilla era un ex federal casado con una funcionaria judicial.

Esta es la historia de un mafioso impune que fue perseguido por la Policía y la Justicia, y del cual no podemos dar el nombre porque tanto la Policía como la Justicia lo ayudaron a zafar. Todavía hoy hay funcionarios de ambas instituciones que mastican bronca porque habían trabajado muy duro para confirmar, en 2008, que en Rincón de los Sauces ejercían la prostitución chicas y chicos menores de edad, además de negocios conexos como la venta de drogas y el juego clandestino de la mano de los tragamonedas.

Es una historia sin nombres, pero con pistas claras y datos tan ciertos que a muchos se les activará la memoria y no podrán evitar descubrir sus identidades. En esta investigación no se habla del poder en abstracto, sino de cómo se ejerce y ostenta el poder.

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Secreto a voces

Rincón de los Sauces por esos años era la localidad petrolera más importante de Neuquén. El efecto Vaca Muerta recién se estaba gestando y Añelo era prácticamente un paraje desconocido.

Rincón, a su vez, era un páramo infernal donde vivían por temporadas cientos de hombres solos, aburridos y con mucha plata que les redituaba su trabajo en la actividad petrolera.

En ese pequeño averno ubicado en el medio de la nada, solo bastaba combinar música, alcohol, droga, juego y prostitución para que el dinero fluyera a raudales. Y así ocurrió.

Por esa época, los prostíbulos todavía funcionaban como tales y tenían cierta normativa: no podían ingresar menores de edad, y se miraba pero no se tocaba a las trabajadoras.

Lo que se permitía era charlar con las chicas, invitarles una copa y pagar por un baile personal, en el cual el cliente no podía tocar a la joven, que solía rozar al hombre en un sensual y estratégico juego de seducción.

En ese baile, que hacía en un box, podían pactarse encuentros fuera del local por otro precio. Dentro del prostíbulo, el sexo estaba prohibido; también el trabajo de menores de edad, pero había.

Si surgía algún control municipal, los locales contaban con una puerta de emergencias para sacar a las niñas mientras el dueño o la encargada entretenían a los inspectores.

Una defensora oficial itinerante tomó conocimiento de la existencia de menores en los prostíbulos y de manejos non sanctos de estos locales nocturnos.

El espanto fue tal que la mujer reveló toda la información a la Oficina de Graves Atentados contra las Personas (GAP) a cargo de Sandra González Taboada, que ordenó iniciar el expediente caratulado: “Fiscalía de Cámaras S/Investigación” I.P.F.Nº 01/08.

Tras 14 años de hermetismo, pudimos acceder a todos los detalles de la investigación.

Cuando la rueda había comenzado a girar, Taboada blindó la investigación y trabajó con su asistente personal y un subcomisario asignado a la GAP.

“Si mal no recuerdo, ese expediente lo guardaba la fiscal en un armario con llave que estaba en la pasada que había al baño de su oficina. Nunca comentaba nada, solo sabíamos que era una investigación muy pesada”, recordó un judicial jubilado que trabajó en la GAP.

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Rubro 59

El policía de la GAP realizaba un trabajo de inteligencia en la localidad mediante el cual relevó los prostíbulos junto con una comisión de Investigaciones.

Las pesquisas le permitieron observar el movimiento de chicas muy jovencitas, de entre 14 y 17 años, además de la comercialización de droga y la utilización de tragamonedas en algunos locales.

¿Quién estaba detrás de todo eso? ¿Quién era el hombre que tenía la llave del negocio que generaba millones de pesos al mes?

Esa tarea seguía su marcha y su descubrimiento sorprendería a la Justicia neuquina.

Recién en noviembre de 2008, la GAP encontró una forma de obtener teléfonos vinculados a la prostitución en Rincón que le permitieron ir escalando hasta llegar al capo mafia.

Desde la GAP se libraron oficios a un diario regional, según figura en el expediente, que por esa época publicaba en los clasificados, como el resto de los diarios del país, el “rubro 59”, dedicado a fomentar la prostitución de manera encubierta y no tanto.

En dicho rubro se enmascaraba la actividad como “masajistas” o “la profe de gym”; otras trabajadoras daban sus nombres de fantasía y el tipo de servicio que ofrecían, llegando a extremos grotescos: “Quiero ver guita!!! Rubia tonta, carita de mono, me río como una pelotuda. *90-70-cachi90* Promo: chori+turca” y dejaban el teléfono de contacto.

Este rubro fue erradicado en 2012 por el decreto presidencial 936 que rezaba: “Promueve la erradicación de la difusión de mensajes e imágenes que estimulen o fomenten la explotación sexual”.

El decreto se enmarcó en la lucha contra la trata de personas con fines de explotación sexual que encabezó Susana Trimarco, la mamá de Marita Verón, desaparecida el 2 de abril de 2002, ya hace 20 años.

De ese oficio que remitió la GAP, se logró obtener teléfonos de varias mujeres que manejaban chicas en Rincón de los Sauces, por lo que se solicitaron intervenciones telefónicas que permitieron cruzar datos y agilizar las pesquisas.

El empresario

Las escuchas y las pesquisas de campo, a cargo del subcomisario que trabajaba con la GAP, permitieron determinar que había una decena de prostíbulos involucrados: Brujas, Mayra, Copacabana, Amadeus, La Rusa, El Cerezo, El Diablo, Sahara, El Viejo Estilo y Bicho’s. Sin contar los clubs nocturnos.

También se pudo establecer la identidad del fantasma detrás del negocio de la prostitución y los tragamonedas, del cual estamos impedidos de dar el nombre porque la investigación fue frustrada por el propio poder.

De todas formas, se supo que era un ex policía federal que había trabajado en Buenos Aires en una división que investigaba el juego clandestino, por lo que tenía contactos en el bando de los que estaban al margen de la ley y, cuando se retiró, los aprovechó.

Además, el ex federal comenzó una relación con una funcionaria judicial neuquina. En la actualidad siguen en pareja, tienen hijos en común, y ella continúa trabajando en el Poder Judicial, en un área clave, y estaría por empezar con los trámites para jubilarse (si es que no lo hace a partir de la publicación de esta investigación).

Pero la historia de este empresario mafioso no concluye con una esposa judicial que supo trabajar en delitos sexuales mientras él administraba prostíbulos en Rincón, sino que por su experiencia dentro de la fuerza de seguridad nacional fue asesor en la Legislatura de un diputado neuquino de la oposición. Es decir, el señor del gran negocio estaba muy bien vinculado y muchos conocen su nombre y apellido, pero salvo en esa investigación, nunca se estuvo tan cerca de voltearlo.

Como dice el viejo Vizcacha en el Martín Fierro: “Hacete amigo del juez; /No le des de qué quejarse/ Pues siempre es bueno tener/ Palenque ande ir a rascarse”. Y si no es juez, que sea un judicial de peso, un político o un policía que pueda alertar llegada la ocasión.

Este empresario gozaba de esos vínculos. Alquilaba en Rincón una oficina al Poder Judicial junto a la casa que tenían en la localidad con su pareja, la funcionaria judicial. Y en Neuquén, le rentaba una cochera al Poder Judicial donde guardaba el auto la GAP. Dicha cochera estaba justo al lado de la casa que habitaba con su pareja en la capital provincial. Este dato es clave en la historia.

El asadito

La impunidad suele quedar a la vista y ser expuesta, por lo general, cuando la confianza los excede a estos mafiosos. Y era entendible: el tipo estaba casado con una funcionaria judicial, tenía vínculos políticos y encima les daba trabajo a varios policías de la Comisaría 35 de Rincón, pagando adicionales para cuidar los caberets, es decir, los paraba en la puerta de su negocio así nadie sospechaba que adentro la ilegalidad era moneda corriente.

En un asado realizado en 2008, con motivo dela asunción de la nueva jueza de Paz de Rincón, un testigo que participó prestó declaración en la GAP -figura en el expediente- y contó que en dicho evento estaban el empresario, la esposa y otra mujer que provenía de Buenos Aires y había ingresado al Poder Judicial. Al ex federal el vino le aflojó la lengua y, una vez desinhibido, comenzó a ostentar.

En la causa figura que el testigo contó: “Entiende de vital importancia relatar que en un asado que se hizo en la casa de la jueza de Paz, el mismo día que asumió la jurisdicción del juzgado de Rincón, lo primero que le llamó la atención fue el trato que dispensaba el empresario a su esposa, de la que dijo: ‘Yo a esta le dije que no trabajara, porque los 9000 pesos que cobra por el trabajo no los necesita, porque yo en un día saco todo lo que ustedes ganan en un mes’”.

En cuanto a la otra funcionaria judicial, el federal retirado aseveró: “A esta (señalándola) la traje yo porque era la que me hacía todos los trámites en Buenos Aires”.

Además, entre copa y copa, y con las funcionarias sumidas en el silencio, manifestó que todos los cargos de funcionarios y magistrados del Poder Judicial que se habían conseguido en Rincón fueron gracias a él, ya que se había movido en ese sentido y había usado sus contactos e influencias.

Ninguno de los funcionarios judiciales presentes en el asadito lo refutaron, lo que generó asombro en el testigo porque el empresario presumió delante de algunas personas totalmente desconocidas.

Las pesquisas

Entre los distintos elementos de prueba que logró recabar la GAP, pudo dar con testigos, con militancia en Derechos Humanos, “los cuales se negaron a ser identificados porque aseguraron tener miedo concreto a que les pueda pasar algo, pero hicieron saber que era muy habitual observar a jóvenes de sexo femenino, muy niñas, que se encontraban con personas del otro sexo”.

De acuerdo con la investigación, una testigo detalló: “Muchas adolescentes se las ve en las calles solas, en horarios nocturnos, en situaciones de riesgo, ya que suben a distintos vehículos, concurren a lugares nocturnos por más que tengan 14 o 15 años, teniendo varias adolescentes embarazos prematuros”.

Clientes habitués de los prostíbulos revelaron a la GAP: “Te ofrecen chicas que parecen muy jóvenes”; “Hay videos en los celulares donde hay chicas de acá, menores, practicando sexo, pero solo los he visto y no sé cómo se pueden conseguir”; “En un cabaret que estaba frente a la estación de servicio Petrobras tenían menores”.

Otro relato que se sumó lo brindó una mujer, que reveló a la fiscal: “Yo vi salir del boliche Diablo y Sahara a varias chicas menores de edad ejerciendo la prostitución”.

Y una empleada del Poder Judicial de Rincón contó que “en el local Brujas se prostituían niños de ambos sexos”, brindando otros detalles escabrosos.

Los tragamonedas y la droga eran parte del paquete que ofrecían los cabarets.

El apriete

Mientras la GAP recababa información, al ex federal le filtraron el dato de que estaba bajo la lupa de Taboada. Tras la batida, el empresario impune decidió realizar un movimiento con un claro mensaje dirigido a la fiscal, que hasta ese entonces creía que la investigación era hermética.

“Teníamos en la GAP un auto y chofer para que nos llevara a los lugares que necesitábamos, ya sea la escena de un crimen o ir a buscar algunos papeles de trámites oficiales”, confió una funcionaria que se desempeñaba en dicha unidad en ese entonces.

“El auto se guardaba en una cochera que quedaba cerca de la fiscalía que estaba en calle Antártida Argentina. Esa cochera se la alquilaba el Poder Judicial a este hombre que tenía la casa al lado”, detalló la mujer.

“Este tipo lo llamó al chofer un día que lo vio guardando el auto y le pidió que pasara a su casa. El chofer, que en paz descanse, lo conocía porque era el dueño de la cochera, así que pasó”, reveló Gustavo Mastracci, fiscal jubilado y miembro de la GAP durante dicha investigación.

“Sobre la mesa de la cocina, el tipo le enseñó al chofer una montaña de fajos de billetes y un arma de fuego, y le dijo ‘¿para qué me investigan si yo tengo todo esto y no necesito nada?’. Eso fue una coacción directa dirigida a la fiscalía, al chofer lo usó de mensajero”, aseguró Mastracci.

Pese a este incidente, la GAP continuó investigando y aceleraron lo que más pudieron las pesquisas para poder allanar.

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Rincón es una iglesia

El día D se estableció para el 31 de enero de 2009, casi un año después de iniciada la causa.

Todo se armó con mucho sigilo. Todo el personal de la GAP fue convocado a las 19 en calle Antártida y había varios autos alistados para salir.

Por su parte, un efectivo policial que participó del procedimiento recordó: “Nos avisaron la noche anterior dónde teníamos que presentarnos, pero no se nos dijo absolutamente nada. Cuando llegué, en el lugar había efectivos de distintos departamentos y unidades. Viajamos en varios colectivos, tráfics y móviles”.

Otro efectivo que estuvo en ese megaoperativo narró: “Casi susurrando charlábamos con algunos compañeros durante el viaje, pero nadie sabía nada. En la medida en que dejábamos localidades atrás, íbamos suponiendo cuál era el destino final. De hecho, en determinado momento frenamos a unos 10 kilómetros de Rincón. Todos estábamos con los chalecos puestos”.

“Salimos después de la Policía porque íbamos en auto. Taboada nos repartió cada uno de los locales a los que nos dirigíamos y ahí nos develó lo que teníamos que buscar”, detalló la funcionaria de la GAP consultada.

“Cuando paramos antes de entrar a Rincón, donde estaban los colectivos, combis y móviles de la Policía, vimos a los efectivos con chalecos y armados para una guerra, y nosotros solos con nuestro cuerpito echado a la suerte”, describió la funcionaria.

El ingreso a Rincón se produjo en los primeros minutos del 31 de enero de 2009 y fue de película. Un convoy compuesto por más de una veintena de vehículos y más de 300 personas entre policías y funcionarios judiciales.

Solo a unos pocos vecinos los tomó por sorpresa semejante despliegue. El dato se había filtrado mínimo unas 10 horas antes y el megaoperativo hizo “papa”, como se dice en la jerga policial cuando no se encuentra nada.

“Cuando irrumpimos en los cabarets, solo encontramos un par de parroquianos y algunas trabajadoras grandes. Prácticamente había más gente en la Iglesia que en los cabarets”, dijo con un dejo de ironía Mastracci.

Bronca

Después de un par de horas, cuando dieron por concluido el operativo, “había que soportar la bronca que tenía Taboada. Ordenó llevar a comisaría y una sede judicial a todos lo que estaban en los locales, tanto trabajadoras como clientes”, recordó un policía.

“Creo, y sin exagerar, que estuvimos durante unas 36 horas tomando declaraciones a todo el mundo”, detalló una funcionaria.

De hecho, se recurrió al Municipio, que prestó colaboración.

“En la Baticueva, que era un club nocturno, fuimos con los inspectores y encontramos a una chica que estaba prestando un servicio en una habitación que tenían al fondo y en la pieza de al lado estaba su bebé”, recordó un municipal que estuvo presente aquella noche.

¿Quién lo filtró?

Sobre la filtración se tejieron distintas hipótesis, pero había una certeza: el mafioso empresario de la noche cabaretera de Rincón dejó demostrado que tenía influencias y gente del poder que le respondía.

Para Taboada y el pequeño grupo con el que se manejó, el fracaso rotundo del operativo una puñalada por la espalda.

El efecto contagio llegó a todo el personal de la GAP, pero nunca realizaron una reunión para hablar del tema.

“Taboada se bancó el golpe sola. De hecho, estuvo en Rincón durante una semana tomando declaraciones con su asistente”, confió la fuente.

Durante esos días en Rincón, un hombre se presentó donde estaba la fiscal y reveló: “Se enteró de que habían sido alertados, desde Neuquén hacia la Comisaría 35 y posteriormente efectivos de esta unidad dieron aviso a los diferentes pub y cabarets que iba a haber un operativo. El aviso fue a las 18 del día sábado, ahí se comenzó a correr la bola de que esa noche iba a pasar algo”.

Este testimonio sostiene la hipótesis de que la filtración provino desde la propia Policía. Y si se tiene en cuenta que los efectivos de la Comisaría 35 de Rincón complementaban sus magros salarios con los adicionales que hacían en los cabarets y que pagaba el ex federal, la ecuación es más que sencilla.

El dicho “pueblo chico, infierno grande” quedó en evidencia cuando un ciudadano común y corriente fue a declarar que “el sábado estaba en un asado cuando le llegó un mensaje de texto a un amigo que decía que iban a venir policías a la ciudad a hacer un operativo”.

Otro testigo, cliente de un cabaret, confió que fue alertado por el policía que hacía adicionales para que no entrara porque esa noche iba a caer la Policía.

En uno de los cabarets donde se enteraron comenzada la actividad, sacaron a todas las chicas más jovencitas por una puerta trasera

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El cierre de la causa

El 28 de mayo de 2010, la fiscal Taboada tuvo que elevar un informe para dar cierre al caso.

El informe lo escribió en la soledad de su despacho y convencida de que la filtración había sido producto de los vínculos del empresario con el poder.

En el escrito que figura en el expediente, la fiscal afirma: “He de destacar mi íntima convicción de que al momento en que se conoció la ‘noticia criminis’ efectivamente se lucraba con el trabajo sexual de menores. Que no hayamos logrado acreditarlo en forma plena a nuestro arribo dos meses y medio después a Rincón de los Sauces es sin duda harina de otro costal”.

Luego agrega: “He participado personalmente de un sinnúmero de entrevistas a vecinos de la localidad que se niegan a prestar su testimonio (según refieren por temor) y que ejercen diferentes actividades (médicos, docentes, comerciantes, etc.), que me confiaron ’la naturalización de la prostitución’ al decir de sus propias palabras”.

“Lo cierto es que hoy, y a pesar del esfuerzo laboral realizado, no se ha logrado acreditar con la plena prueba exigida por el código ritual el hecho anoticiado, esto es, la prueba reunida no nos permite acreditar válidamente la materialidad objetiva de los hechos investigados”, concluyó así el informe remitido a sus superiores, a los que les solicitó la reserva de las actuaciones.

En los cabarets trabajaban menores, había juego clandestino y también, con los dueños mirando hacia el costado, se comercializaba droga, pero el mecanismo estaba tan bien aceitado que a este ex federal, devenido en empresario de la noche, nada se le pudo demostrar y su poder era tan grande que había muchos profesionales de la localidad sumidos en el temor.

En definitiva, sus palabras en el asadito, de que había acomodado a varios dentro del Poder Judicial, eran tan ciertas como los favores que le debían, y por eso lo mantenían al tanto de todo. Eso es poder.

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