Uno, River, ya establecía diferencias antes del receso y en el mercado de pases se compró todo. Hasta trajo a un titular para Jorge Sampaoli en la Selección argentina: Enzo Pérez. Sin embargo, se pegó un inesperado susto ante el modesto Guaraní de Paraguay, que estuvo cerca de igualar una serie que parecía liquidada de antemano, y en el mismísimo Monumental. En el momento más complicado, llegó la calma con el gol que se “disputan mediáticamente” Pinola y Alario (de acuerdo con las imágenes de TV, fue del ex defensor de Central). A favor: casi ningún partido de Libertadores es fácil. En contra: nadie sabe a qué jugó y esta vez las apuestas de Gallardo no funcionaron, pues ni Lux dio garantías en el arco ni el citado Pérez justificó su ingreso de titular en un mediocampo que venía aceitado y con un funcionamiento perfecto.
El otro coloso de nuestro fútbol, Boca, también quedó en deuda. Nuevamente una individualidad lo salvó cuando era derrota inexorable ante Banfield en un amistoso en Salta. El colombiano Cardona, con pinta de crack, frotó la lámpara y llevó el juego a los penales, donde el Xeneize se quedó con la victoria. Antes, el campeón zafaba por Tevez, Centurión, Pavón o Benedetto. Ahora se encomienda a la perla negra cafetera... Ya es hora de que Guillermo encuentre un equipo. Tiene material de sobra para lucir mejor, si bien consideramos que fue un justo ganador del certamen pasado. Es verdad que no se puede ser tan rigurosos en el análisis porque para uno fue el primer partido oficial posreceso y para el otro, un simple amistoso. Pero la luz amarilla se encendió en Núñez y en La Boca... Ambos saben que deben dar más y que así no les alcanza.
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