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La Mañana jurado

Robo o legítima defensa: el futuro de Sara Miranda depende del jurado

Las partes sostuvieron sus versiones en los alegatos finales. Resta que el juez técnico brinde las alternativas de fallo previo a que el jurado delibere.

En un día atípico para el desarrollo de un juicio, el jurado popular que deberá definir el futuro de Sara Miranda, acusada por el crimen de Roque Mora en julio de 2020, fue citado una vez más este sábado. Los acusadores y las defensoras hicieron la última presentación de sus teorías y las pruebas que tienen de su lado, y sólo un par de horas restan antes de conocer el veredicto para la acusada.

Cabe recordar que Miranda está siendo juzgada desde el lunes por el crimen de Roque Mora, el hombre de 73 años para quien ella solía trabajar, y a quien dio muerte la tarde del 10 de julio de 2020 en la vivienda de éste.

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La fiscalía, representada por el fiscal jefe Agustín García, la fiscal de Género Carolina Mauri y el asistente letrado Bruno Miciullo; así como también los querellantes en representación de los Mora, Gustavo Lucero y Silvina Fernández Mendaña, sostienen que la mujer merodeó fuera de la vivienda de la víctima y aguardó el momento en que quedó solo para abordarlo con un único propósito: robarle dinero para saldar sus deudas por el juego, que la tenían comprometida con quien le alquilaba su vivienda y con el casino.

Al ingresar, intimidó a Mora para que le indicara dónde podía hallar sus ahorros, pero ante su renuencia a hablar, lo torturó hasta matarlo, como indicarían las 117 lesiones señaladas en el informe de autopsia. Luego, limpió el lugar y huyó con el dinero, el que utilizó para cubrir deudas que tenía con algunas personas.

"Quedó claro que el señor Mora era una persona no sólo anciana, que lo torna vulnerable, sino que tenía una serie de patologías que lo hacían aun más débil: hipertensión, diabetes, problemas de columna, de movilidad, operaciones de corazón", señaló el fiscal Agustín García. Además, subrayó: "Nos dijeron que no íbamos a poder probar la saña. A Mora le cortaron un pedazo de oreja, le dieron botellazos en la cabeza, le arrancaron un diente, le fracturaron dos dedos, le generaron lesiones punzantes y cortantes; Mora sintió todo lo que sufrió".

La querellante Fernández Mendaña resaltó la misma pieza de prueba que sostiene su teoría, y calificó el ataque como "inhumano y excesivo". Su colega Lucero, apuntó: "Decir que Sara Miranda actuó en legítima defensa, es ofender al sentido común".

Las partes acusadoras coincidieron en su pedido al jurado: una condena para Miranda como responsable de homicidio doblemente calificado y robo calificado por el uso de arma.

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En cambio, las defensoras Jorgelina Montero y Celina Fernández, presentaron otra contracara de la situación: el abuelo tenía un historial de haber consultado a sus ex empleadas para mantener relaciones amorosas con él, y esa situación se repitió con Miranda, con una diferencia. La acusada fue víctima desde muy pequeña de violencia física, psicológica y sexual, y también sufrió muchas carencias, todos factores que afectaron su manera de actuar ante tal proposición.

Criticaron a la investigación realizada por la acusación, insistieron en que su defendida sólo fue a pedir trabajo, en que el robo no existió y que Miranda tenía dinero aún, y recalcaron que su historia de vida debe ser tenida en cuenta a la hora de evaluar el reproche a la mujer.

"Sara Miranda no tiene la obligación de presentar prueba para demostrar que es inocente, no tiene la obligación de venir acá a exponer su historia de vida, su intimidad, y sin embargo eligió hacerlo. Es obligación de la acusación probar que lo que ellos dicen sucedió de la forma en que dicen", resaltó la abogada Fernández.

Su colega insistió: "Existieron ciertos prejuicios que afectaron la investigación que se llevo a cabo. Nosotras afirmamos que ese robo no existió y esa motivación tampoco. Una persona que va a robar, ¿pasa delante de las cámaras de una comisaría a cara descubierta?".

En este sentido, opinaron que los acusadores dieron su interpretación de la prueba para perjudicar a la acusada, y pidieron al jurado un fallo de no culpabilidad por el hecho.

Tras el cierre de los alegatos, las partes pasaron a discutir con el juez técnico, Cristian Piana, las instrucciones que se le brindarán al jurado, previo a la deliberación final. Estas incluirán los posibles fallos: el solicitado por la fiscalía y querella, el absolutorio requerido por las defensoras, y posiblemente alguna otra alternativa. Luego, el jurado deberá debatir cuál es el más apropiado, y deberán llegar a un mínimo de ocho votos para emitir el veredicto final.

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