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La Mañana

Rusia reconoció la autonomía de Osetia del Sur y Abjasia y desafía a Occidente

Moscú aceptó formalmente a las regiones separatistas georgianas. Medvedev afirmó que no teme a una nueva Guerra Fría. Para Bush, es una actitud «irresponsable».
Moscú (AFP-NA/dpa) > Rusia reconoció formalmente ayer a las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur como Estados independientes, una decisión que provocó el repudio unánime de Estados Unidos y los países occidentales.
En un discurso que recuerda a los días de enfrentamiento con Estados Unidos, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, respondió a las críticas asegurando que no teme una «nueva Guerra Fría», tras protagonizar el solemne anuncio.
«He firmado los decretos de reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur y de Abjasia por parte de Rusia», dijo Medvedev flanqueado por dos banderas rusas durante una declaración televisada.
El presidente sostuvo que su país demostró «moderación y paciencia» con Georgia, pero que el presidente georgiano, Mijail Sakaashvili, optó «por el genocidio» al lanzar su ofensiva sobre Osetia del Sur la noche del 7 de agosto.

Protesta
Georgia expresó de inmediato su protesta. Sakaashvili acusó a Rusia de querer cambiar «las fronteras de Europa por la fuerza».
«Es la primera tentativa desde la Segunda Guerra Mundial de cambiar las fronteras de Europa por la fuerza», aseguró.
«Rusia ha cometido un error estratégico extraordinario y daña muy gravemente su posición en las relaciones internacionales modernas», añadió el líder georgiano.
El presidente estadounidense, George W. Bush, instó en una dura réplica a Moscú a “reconsiderar” su “irresponsable decisión”. “La acción de Rusia solamente exacerba las tensiones y complica las negociaciones diplomáticas” lanzadas tras el conflicto por Osetia del Sur.
La presidencia francesa de la Unión Europea (UE) también «condenó firmemente» el paso, asegurando que vulnera «los principios de independencia, soberanía e integridad territorial de Georgia».
«La presidencia pide una solución política a los conflictos en Georgia, y examinará desde ese punto de vista las consecuencias de la decisión de Rusia», concluyó el comunicado franco-europeo.

Degradación
Medvedev respondió a estas reacciones asegurando que si los europeos «quieren la degradación de las relaciones, la lograrán, por supuesto», pero «si quieren salvaguardar las relaciones estratégicas, algo que interesa a su vez a Rusia y Europa, todo irá bien».
Por su parte, los líderes rebeldes de Abjasia y Osetia del Sur saludaron este paso “histórico” hacía su independencia.

Salida bélica

Moscú (dpa) > Tras el reconocimiento de las provincias separatistas georgianas de Abjazia y Osetia del Sur, el presidente ruso, Dmitri Medvedev, no descartó una respuesta militar al sistema de defensa antimisiles que Estados Unidos prevé instalar en Polonia y República Checa.
El sistema se encuentra muy cerca de la frontera rusa y representa una amenaza para Moscú, dijo hoy Medvedev en una entrevista con emisoras televisivas extranjeras.
El mandatario ruso manifestó que su país reaccionará a esta situación de tensión adicional y no descarta una respuesta militar.

Escenario
El juego de la secesión

Neuquén> Kosovo es el país más nuevo del mundo. Tras una cruenta guerra, declaró su independencia del Estado serbio en febrero de 2008 con el apoyo de Estados Unidos y Europa.
Rusia denunció este hecho, argumentando que el apoyo a una sucesión causaría una ola de intentos autonómicos. Es que Moscú posee un frente interno en Chechenia, región que busca separarse del gobierno central.
Las condiciones en Osetia del Sur y Abjasia no distan mucho de las de Kosovo. De hecho, los habitantes de estar regiones se consideran rusos e incluso tienen pasaporte de ese país.
La pregunta obligada es: ¿Por qué Occidente apoya la independencia de Kosovo y no la de estas regiones georgianas? A este interrogante le sigue otro: ¿Por qué Rusia, que rechazó la independencia de Kosovo ahora fogonea las autonomías de Osetia del Sur y Abjasia?
“El mapa se acomodó de acuerdo a la voluntad de las potencias” decía un historiador a propósito del fin de la Segunda Guerra Mundial. La frase es aplicable en este caso. Las fronteras de cualquier región que busque autonomía serán determinadas por los países centrales. No hay otra posibilidad. Siguiendo la metáfora de ajedrez, podría decirse que Georgia hoy no es más que un tablero en el que Rusia y Occidente acomodan sus fichas.
Cualquier semejanza con la Guerra Fría, es un mero artilugio de la historia que, con cierta tozudez, tiende a repetirse en el tiempo.