Salvador Pucci va a juicio por el crimen de Miriam
En el auto de procesamiento con prisión preventiva que fuera ratificado por la Cámara de Apelaciones, el juez de la causa le reprochó el delito calificado como homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía y con el concurso premeditado de dos o más personas. Para este tipo de carátula el Código Penal prevé una pena de prisión perpetua.
El magistrado de primera instancia le imputó a Pucci que en las primeras horas de la tarde del 5 de mayo del año pasado, con otras dos personas interceptó a la mujer, de 35 años, en el momento en que salía del hogar de ancianos “Los Alelíes”, ubicado en la calle Santa Cruz al 900 de Neuquén, donde se desempeñaba laboralmente.
Según el juez, la joven paraguaya, que al parecer procuraba terminar una relación sentimental que mantuvo con el acusado, fue reducida y privada de su libertad y después asesinada en forma violenta e intencional, por asfixia por sofocación por obstrucción de los orificios respiratorios.
Las investigaciones demostraron también que el 1 de junio del mismo año el incriminado arrojó el cadáver de Flores en proceso de descomposición en la zona rural de la Villa Casa de Piedra, La Pampa, en la banquina sur de la Ruta Nacional 152 a la altura del kilómetro 266.
Luego, el acusado y otros dos hombres se ocuparon de cubrir el cadáver con tierra y piedras y, antes de emprender la huida del lugar, le abrieron la boca y le colocaron un billete de un dólar.
El detenido, que en un primer momento se negó a prestar declaración indagatoria, después modificó su estrategia y se ofreció para responder y aportar nuevos elementos con el propósito de desvincularse de toda responsabilidad en el crimen.
Pucci reconoció haber estado en la ciudad el día en que Flores fue vista por última vez con vida, también que conocía a la víctima. Afirmó no haber estado en la provincia de La Pampa, que no conoce la ruta y efectuó algunas consideraciones sobre la legalidad de la prueba de cargo que lo incrimina.
Declaración
Los dichos del imputado en nada modificaron la posición de la fiscal y del juez, por lo que se continuó con la ejecución de algunas medidas procesales hasta concluir con las averiguaciones del grave delito.
El abogado defensor de Pucci se opuso a la elevación a juicio y reclamó el sobreseimiento por considerar que no se ha acreditado la conducta penal de su cliente, cuestionó el material probatorio y la calificación del ilícito.
El magistrado, como primera medida, rechazó el pedido de sobreseimiento y con respecto al planteo sobre la prueba de cargo consideró que la muerte de modo violento y aprovechando la indefensión de Miriam Flores se encuentra plenamente acreditada con el informe de autopsia.
En la documentación aportada por el jefe del equipo forense del Poder Judicial, Carlos Losada, se sostiene que la joven murió por asfixia por sofocación a raíz de la oclusión de las vías buconasales, como así que presentaba un golpe en su cabeza.
Se induce entonces que el agresor y sus consortes, previo a impedirle el acceso de aire a los pulmones, golpearon a la mujer para evitar alguna resistencia. “Sencillamente no pudo protegerse de la agresión porque no tenía la conciencia para ello”, subrayó el magistrado.
El testimonio de un poblador de la zona pampeana fue determinante para incriminar a Pucci en el salvaje asesinato. El testigo afirmó que el acusado se subió a su camioneta en la ruta, que se movilizaron tres kilómetros hasta un lugar donde se encontraba un automóvil ocupado por otras dos personas.
Además señaló sin hesitación alguna que la persona a quien describió en el lugar en el que se halló el cadáver era Salvador Pucci.
El declarante dijo también que regresó y que al llegar al lugar donde se encontró con el detenido, notó un rastro nuevo como que recién lo habían tapado, escarbó un poco con sus manos y pudo ver un mentón, unos dientes y parte del cabello de una persona, que finalmente fue identificada como la mujer que había desaparecido de Neuquén en la tarde del 5 de mayo del año pasado.
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