Se abusaron de las pibas

Agustín Laje y Nicolás Márquez vinieron con la chapa de influencers del conservadurismo duro y rancio, pagados por la comisión de una escuela religiosa neuquina que asumió un rol activo contra la ley de interrupción voluntaria del embarazo, con el objetivo de convencer en esa línea a pibas y pibes en edad de secundaria, en plena formación. En lugar de eso, descargaron una andanada miserable de descalificaciones a las adolescentes que se plantaron con sus convicciones frente a las consignas militantes por ellos expresadas. Quien redacta estas líneas está decididamente a favor de la libertad total de las mujeres sobre sus cuerpos, lo que no impide la comprensión de quienes creen que tienen derecho sobre aquellas. Pero eso sería motivo de otra discusión, distinta a la habilitada por los intolerantes y maleducados Laje y Márquez y fundamentalmente por las autoridades del colegio AMEN, que les permitieron bastardear a sus alumnas de forma grosera y sin ningún tipo de fundamento más que el de dos patoteros verbales. No se puede permanecer como si nada, como lo hizo la conducción del AMEN, mientras unas pibas son tratadas de enfermas, retrasadas, tontas o salidas del Medioevo por un tipo contratado por el colegio al que pertenecen las agredidas. Vergüenza debieran tener la directora y el resto de los que mandan en esa institución. No se trata de aborto sí o no, se trata de la integridad de pibas que de buena fe expusieron sus convicciones y se negaron a tragar la bajada de línea de dos provocadores profesionales. Y, si se quiere ir más lejos, de la defensa de quienes sostienen las fuentes de trabajo de los directivos con las cuotas que pagan.

Los abusadores quedaron desnudos.

Vergüenza debieran tener las autoridades del colegio AMEN por someter a sus alumnas al escarnio.

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