Se cumplieron 10 años de la tragedia de LAPA
Buenos Aires > El 31 de agosto de 1999, una nueva tragedia conmocionaba a los argentinos. A las 20.45 de ese día, el avión Boing 737-204C, de la empresa Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA), se estrelló en la cabecera del Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, de Buenos Aires, produciendo uno de los accidentes más graves de la aeronavegación argentina.
El vuelo 3142 de LAPA, con destino final Córdoba, llevaba a bordo 95 pasajeros y 5 tripulantes. Tan sólo 37 lograron sobrevivir al siniestro.
El accidente se produjo cuando la aeronave intentó despegar de la terminal aérea porteña, pero una falla en los flaps se lo impidió. Imposibilitados de frenar ante del fin de la pista, el aparato continuó su derrotero hasta atravesar el enrejado del aeropuerto, cruzar la avenida Rafael Obligado (Costanera Norte) y se estrelló en una planta de gas ubicada en campo de golf del otro lado de la calle.
En su camino, la nave arrolló a un vehículo que circulaba por la atestada avenida.
El fuego comenzó a cubrir el aparato en pocos segundo. En el interior del aparato todo era caos y pánico. Como pudieron, los sobrevivientes abrieron las compuertas y lograron salir del interior. Pero muchos de ellos sufrieron severas quemaduras, 65 personas no pudieron salir del infierno desatado.
Infierno en la Costanera
La noticia se propagó rápidamente por la radio y la televisión, aunque con incierta precisión. Las primeras versiones hablaban de una avioneta. Las verdaderas dimensiones del siniestro sólo se pudieron conocer cuando comenzaron a llegar las ambulancias, las autobombas y los patrulleros. También los curiosos, que provocaron un caos de tránsito en la costanera norte porteña.
Decenas de dotaciones de bomberos trabajaron largas horas para intentar apagar el aparato y buscar algún sobreviviente.
El caos también se apoderó de los hospitales, en particular el Dr. Fernández, del barrio de Palermo, el más cercano al siniestro. Allí, los familiares de los posibles pasajeros buscaban eliminar sus dudas. También los periodistas, que intentaban llenar los huecos de la información.
Angustia cordobesa
La mayoría de los pasajeros del vuelo 3142 de Lapa eran oriundos de Córdoba, donde la noticia tardó en llegar, y cuando llegó fue imprecisa. La angustia se apoderó de la provincia y, en particular, de quienes esperaban a sus familiares y amigos.
La conmoción fue mayor por la demora de varios vuelos anteriores, y todos los posteriores al accidente. Así, nadie sabía qué avión se había estrellado ni quiénes iban dentro.
La lista de pasajeros, que se demoró varios días en ser divulgada, llevó certezas tardías.
Tras el accidente comenzaron las investigaciones. La Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC) determinó que se había tratado de un error de los pilotos al olvidar configurar el avión correctamente para el despegue.
Sin embargo, la causa penal abierta se centró posteriormente en probar que la cultura organizativa de la empresa y la falta de controles por parte de las autoridades de la Fuerza Aérea fueron factores causales del accidente.
El juicio, que se inició hace un año, ya entró en su etapa final.
Se espera que en 30 días terminen las declaraciones, que en octubre se lleven adelante los alegatos y que a principios de noviembre se conozca la sentencia.


