Gawidan, que este martes comparecía de nuevo ante el tribunal, asegura que el matrimonio retenía su salario, vigilaba todos sus movimientos y no la dejaba hablar con nadie del exterior, según el periódico Straits Times.
"Miraban cuándo me despertaba, qué comía, lo que bebía y cuándo me duchaba", dijo.
Al cabo de unos meses, le impidieron usar el aseo de la vivienda y la mujer la acompañaba a un retrete situado junto a la piscina del departamento.
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