Además de causar una imagen urbana desagradable, la presencia de excrementos de animales en las calles de la ciudad es una problemática de salud pública que se aborda desde la Municipalidad, con el insistente objetivo de que más vecinos se acostumbren a levantar las heces que dejan sus perros y así se evite la transmisión de enfermedades. Aunque en algunos puntos del país se combate el problema a través de denuncias y multas, en Neuquén apuntan a una mejor educación.
Tal como ocurre en Neuquén, en la ciudad de Buenos Aires hay normativas que obligan a los cuidadores de perros a levantar los excrementos de sus animales. Hace algunas semanas, el diputado porteño Sergio Abrevaya presentó un proyecto que habilita a los vecinos a denunciar a través de fotos y videos a aquellos que violan las reglas para que sean sancionados con una multa económica.
En la ciudad de Neuquén, la ordenanza 11036 establece las condiciones en las que hay se debe pasear a las mascotas dentro del espacio urbano. Además de llevarlos sujetos con correa y collar y colocarse un bozal si son perros temperamentales, los cuidadores deben llevar una bolsa y una pala para levantar las heces que generan sus animales en el paseo.
Andrea Ferracioli, subsecretaria de Ciudad Saludable, aseguró que cada vez son más los cuidadores de animales no humanos que salen a pasear con ellos equipados de estos elementos, con el fin de dejar todo limpio a su paso. Sin embargo, aclaró que es importante insistir con las campañas de educación para evitar que se propaguen enfermedades a través del excremento.
Con relación a la iniciativa porteña, aclaró que las fotomultas presentan una gran complicación porque es difícil identificar a los cuidadores infractores a través de una simple imagen. Sin embargo, explicó que los neuquinos ya pueden denunciar a los vecinos que violen esta ordenanza a través del número 147, y adjuntando la documentación correspondiente que acredite su denuncia. De esta manera, el sistema de fotomultas está prácticamente funcionando en la ciudad.
Ferracioli aclaró que las denuncias deben producirse en caso de que los vecinos tengan realmente identificado al infractor y puedan aportar datos concretos sobre su identidad. Cuando esto ocurro, desde la Subsecretaría se acercan al lugar para alertar a los que violan la ordenanza, aunque sin objetivos recaudatorios.
La normativa prevé una multa de entre 100 y 600 módulos para aquellos que no cumplan con los parámetros adecuados para salir a pasear. Sin embargo, la funcionaria aseguró que primero se busca alertar a los vecinos y generar conciencia, y sólo se aplica la sanción económica si los cuidadores cometen la infracción más de dos veces.
Por otro lado, Ferracioli explicó que su área realiza un análisis de las heces para realizar controles de parasitosis. Por eso, piden que los vecinos recolecten las heces en bolsitas especiales y que las depositen en lugares específicos para someterlos a estudios y así georreferenciarlos.
"En el marco de la corrida de la Confluencia tuvimos unas 300 familias con sus animales no humanos y todos levantaron las heces, por lo que pudimos hacer muchos de estos estudios de parasitosis, que también se hacen en los quirófanos de la Municipalidad", afirmó la funcionaria.
A pesar de la posibilidad de denunciar y de las multas que están previstas para los infractores, Ferracioli señaló que esta actitud sólo puede generarse con educación, por lo que aclaró que se trabaja con insistencia en campañas de concientización para que cada vez sean más los cuidadores responsables.
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