Se quemó para que la vean fea y no la violen más

Una chica siria de 18 años se prendió fuego. Pudieron salvarla.

Alemania. Yasmin, una yazidí de 18 años, quedó tan traumatizada por las violaciones y los abusos sexuales que sufrió por parte de militantes del Estado Islámico en Siria que se prendió fuego con el objetivo de evitar una nueva agresión sexual.

Esta adolescente, que había escapado de las garras de la organización yihadista y vivía en un campo de refugiados de Irak, decidió rociarse con gasolina y encender un fósforo para evitar que volvieran a violarla. La joven estaba tan atormentada por sus recuerdos que creyó escuchar las voces de sus agresores y pensó que la iban a secuestrar otra vez.

La propia víctima detalló: “Lloraba todo el tiempo y la mayoría de las veces oía las voces de los miembros del Estado Islámico. Estaba tan asustada que no pude aguantar más”. En estos momentos, Yasmin se recupera de sus lesiones en un campo de refugiados de Alemania. Allí, los médicos tratan de curar tanto su cuerpo como las cicatrices mentales que le provocaron su cautiverio.

3200 mujeres y niños yazidíes todavía están en manos del Estado Islámico.

El psicólogo que trata a esta joven, Jan Ilhan Kizilhan, explica el shock que le provocó la primera vez que vio a una chica “sin ojos, nariz, ni orejas” y confirma que, antes de quemarse a lo bonzo, Yasmin tuvo una pesadilla en la que creía que un grupo de militantes del Estado Islámico estaba fuera de su tienda, con lo cual “su única idea era: ‘¿De qué manera puedo ser fea para que no me violen de nuevo?’”, y entonces buscó quemarse para volverse fea. Los terroristas del Estado Islámico persiguen a la minoría religiosa yazidí y tratan a sus integrantes como “un botín de guerra” porque consideran que “no son creyentes”.

Más muertes de civiles en Siria

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos reportó la muerte de al menos 35 civiles en dos ataques lanzados por la Fuerza Aérea de Turquía en el norte de Siria, aunque las fuerzas turcas hablaron de 25 fallecidos en las filas de la milicia kurda YPG. Según el Observatorio, 20 civiles murieron y otros 50 resultaron heridos cuando la población de Jub al Kousa, bajo control de los kurdos, fue atacada desde el aire y con fuego de artillería. La localidad está situada a unos 14 kilómetros de la ciudad siria de Yarablus, próxima a la frontera con Turquía. Al menos otros 15 civiles perecieron y 25 resultaron heridos en un ataque aéreo turco contra una granja situada al sur de Yarablus donde varias familias habían buscado refugio, agregó el Observatorio.

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