Se renueva la pasión por los juegos de mesa
Pablo Montanaro
Neuquèn.- “El juego es una expresión del ser que nos permite reencontrarnos con nosotros mismos y con nuestros pares”. Con esta premisa, el neuquino Matías Esandi junto a su mujer, Amelia Pereyra, crearon hace dos años Rewe Juegos, una editorial de diseño y venta de juegos de mesa. Ahora decidieron redoblar la apuesta abriendo las puertas de su local en la calle Sargento Cabral 104 para recibir a quienes todavía disfrutan de entretenerse y divertirse alrededor de una mesa con tableros, fichas, cartas y dados.
Un sábado por mes, al menos unas 30 personas de todas las edades se sumergen durante varias horas en ese mundo fascinante de los juegos de mesa en plena era digital donde prevalecen los videojuegos.
Para muchos, los juegos de mesa tienen directa vinculación con la infancia, pero Matías se sorprende porque la mayoría de las personas que asisten a su salón tienen entre 24 y 50 años. “Muchos padres llegan con sus hijos y finalmente son los adultos los que más se enganchan a jugar. También concurren muchos estudiantes universitarios”, comenta Matías, que hace unos años abandonó su carrera de bioquímico para dedicarse a la empresa cuya denominación significa en mapuche “santuario” o “lugar de encuentro”.
Al traspasar la puerta de Sargento Cabral 104, Matías y Amelia les presentan los más de 50 juegos que conforman su ludoteca, incluidos la decena de juegos que ellos mismos diseñaron, crearon y comercializan.
“Tratamos de guiarlos, primero les ofrecemos juegos con reglas rápidas para ir rompiendo el hielo y para que no se mareen con tanta oferta; después pueden elegir ellos. Sobre todo tratamos de que se mezclen, que no se queden jugando con el grupito de amigos con el que vinieron, sino que a través del juego conozcan a otras personas. Es muy lindo cuando ganan y se abrazan o chocan las palmas de sus manos con quienes recién conocieron”, describe.
Matías echa por tierra el concepto de que los videojuegos y consolas atentan contra los juegos de mesa. “Son los mismos jugadores de videojuegos los que juegan a los de mesa. Estos existen por los videojuegos. Muchos de nosotros nos habíamos quedado con el TEG, el Estanciero o el Juego de la Oca. Es como que todo lo lúdico se había quedado congelado en esos juegos. De pronto, en Alemania se empezaron a inspirar en los videojuegos para crear nuevos juegos de mesa”, comenta.
Señala que en el juego de mesa lo fundamental es la toma de decisiones. Por eso estos juegos modernos ofrecen nuevos desafíos y aprendizajes para una generación que pasa mucho tiempo frente a una pantalla.
“Los juegos poseen un montón de información”, afirma, y los compara con la lectura de un libro o escuchar un CD, “que también son expresiones artísticas, con la diferencia de que son interactivas”. “El ‘espectador’, por decirlo de algún modo, no está meramente mirando lo que pasa, él es también protagonista, y se le da la oportunidad de mover, tocar, tomar decisiones, participar y jugar. Son importantes desde el aprendizaje, el crecimiento, para desarrollar la paciencia y saber respetar el momento de uno y del otro, es decir, los turnos”, enumera.
Considera que la actividad en la ciudad de Neuquén creció mucho porque “el juego se coloca en distintas categorías”. “Por lo general, a quienes les gusta jugar lo hacen con videogames, juegos online o en comunidades que se juntan a jugar juegos coleccionables”.
Menciona que hay otros lugares en la ciudad donde se puede ir a jugar juegos de mesa, como el bar Elita (Elordi 45) los miércoles a la tarde.
Confiesa que a los 5 años jugaba “inventando juegos” y que los juegos de rol le partieron la cabeza. En sus años de estudiante universitario en Buenos Aires “salía de la facultad y me iba directo al cyber, mis amigos tenían más que ver con los juegos que con la bioquímica”.
“Jugar es parte de la vida, por algún motivo los adultos nos olvidamos de cómo hacerlo y nuestra función es recordarles lo importante que es”, concluye.
“Jugar es parte de la vida, por algún motivo los adultos nos olvidamos de cómo hacerlo”, afirma Esandi.
Un coleccionista que prefiere los de estrategia
Desde hace más de cinco años, en su casa de Zapala, Ariel Eberle preparó un lugar especial para su colección de juegos de mesa, no sólo los que se hacen en la Argentina sino en todas partes del mundo.
En la actualidad, Ariel es director del CPEM 36 de Zapala y su objetivo es crear una ludoteca en esta escuela así como también generar un lugar de encuentro en la ciudad para que chicos y adultos dediquen unas cuantas horas para jugar juegos de mesa.
“Empecé a coleccionar por casualidad, descubrí en internet que existían grupos que se reunían a jugar. De a poco fui comprando juegos de Alemania, España, Estados Unidos y también los que se hacen en nuestro país”, comentó. Precisó que los juegos que más le atraen son los de estrategia.
Confiesa que de chico no era fanático de los juegos de mesa porque “estábamos más habituados a jugar con cartas o dados, y también en la computadora”. Señaló que su interés en los juegos de mesa pasa por su carácter social: “Poder juntarse con amigos, compartir un momento y divertirse jugando”.
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