Sentido homenaje a orillas del río Neuquén, a un año de la muerte del joven Oyarzún
“Pensamos que este río encierra muchos secretos en cuanto a lo que nos pasó con Jorge. Entonces, lo primero que queremos pedir en esta tarde- por ayer-, es que se revelen estos secretos a la familia y a la sociedad”, dijo el padre Rubén Capitanio, quien presidió un sencillo homenaje.
En la orilla del río, a unos 250 metros de la calle Jaime de Nevares y del destacamento de Tránsito Villa Obrera, el calor del sol pareció calmar el frío dolor que sienten decenas de amigos y familiares, ante lo inexplicable de una muerte donde pareciera que hay más dudas que certezas.
Sandra Baeza, la madre del joven, tiene una flor blanca en la mano y sus ojos denotan una tristeza que contagia a los presentes. Sabe que no recuperará a su hijo, pero las 200 personas que asistieron a su recordatorio, le suman fuerzas para encontrar las explicaciones que dará la Justicia neuquina.
Jorge desapareció un 25 de mayo de 2010, en esa zona de ribera, luego de una copiosa nevada que pareció apagar los gritos de sus últimos segundos de vida, aún inconclusos para la Justicia. Gritos que nunca nadie dijo haber escuchado.
El lugar ya no es el mismo. Los pajonales altos y descoloridos son un símbolo de que ya nadie quiere transitar por esa zona; tal vez por temor o respeto al escenario donde fue hallado el cuerpo de Jorge, a metros de la chacra de un conocido comerciante local.
El silencio es pacificador, comparado con los gritos de dolor de la familia, cuando hace un año los bomberos levantaron el cadáver con el torso desnudo y los pantalones bajos.
Sólo una mujer –Blanca Castro- permanece imputada por el Juzgado de Instrucción Seis, por la calificación de presunto homicidio culposo. Es que se comprobó que una jauría de perros que le pertenecería, habría atacado al muchacho antes de morir ahogado. Pero aún quedan dudas y las circunstancias son poco claras.
¿Qué sucedió con algunos elementos que el joven portaba antes de su desaparición como un aro y un MP3? ¿Con quién y dónde estuvo el muchacho en las horas que estuvo ausente? ¿Cómo llegó su cuerpo hasta el lugar dónde fue hallado ya sin vida?
Además, de las heridas cotejadas en el cuerpo habría algunas que serían difíciles de encuadrar, según las observaciones que realizan los peritos de parte de la familia.
“Queremos saber la verdad de los que nos pasó. No porque vaya a modificar el dolor de la ausencia física de Jorge sino porque este dolor va a estar envuelto en la verdad de lo que sucedió”, acota el padre, en medio un clima de emociones mezcladas. “En esta flor te seguimos dando nuestro cariño y la tiramos al río porque vamos a seguir buscando saber todo lo que te pasó”, concluyó Capitanio.
La jornada de reflexión terminó con un sentido aplauso y una invitación para un festival de música, donde sus jóvenes amigos seguirán pidiendo por el esclarecimiento de su muerte hasta que se conozca la verdad.
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