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Sentir que no llegás al baño, el drama que sufren muchos

La incontinencia urinaria la padecen especialmente las mujeres.

A simple vista puede parecer una cosa pasajera, un “justo hoy tomé mucho mate”, pero generalmente no pasa precisamente por haber incorporado una gran cantidad de líquido: la incontinencia urinaria es un problema que afecta a más de 1,5 millones de personas adultas y las obliga en muchas ocasiones a modificar sus hábitos sociales al punto de generarles problemas psicológicos.

Querer ir al baño a hacer pis más seguido de lo habitual genera en el 80% de los afectados la modificación de sus hábitos sociales y el 23% de ellos, incluso, siente vergüenza de pedir ayuda.

Los expertos explican que hablar de este problema, visitar al médico y conocer las diferentes soluciones que existen para tratar la incontinencia contribuyen a bajar barreras y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Porque para quienes tienen este problema, la autoestima se ve dañada. Y como toda situación psicotraumática, lo ideal es no aislarse y afrontarlo en busca de una respuesta positiva.

“Una de cada cuatro mujeres que tuvieron por lo menos dos hijos tiene incontinencia urinaria frente a los esfuerzos, o sea, pierden pis a partir de los 40 años”, dice el doctor uroginecólogo Carlos Sarsotti en declaraciones que recoge el portal infobae.com. “El promedio de mujeres con prolapso es a los 55 años -agregó- Y al menos el 11% de las que tuvieron dos o más hijos, a los 65 años, tienen riesgo de perder también gases o contenido del tubo digestivo”.

Las estadísticas hablan de que el 46% de las personas que sufren esta afección es de forma leve, el 26% moderada y un 27%, severa, siendo más frecuente en mujeres que en hombres: una de cada tres mujeres mayores de 45 años, lo padecen. “Las principales situaciones, en ellas, se pueden dar al reír, toser, estornudar o levantar peso. En otras ocasiones se relaciona con la necesidad urgente de orinar, a veces tan imperiosa que no permite llegar a tiempo al baño. Los hombres, en cambio, suelen encontrarse con este problema como consecuencia de actos quirúrgicos (cirugías de próstata, por ejemplo), terapia radiante u otros trastornos médicos”, amplían los especialistas.

El dato más relevante es que el 23% de los afectados siente vergüenza de pedir ayuda y queda así lejos de obtener alguna solución que le permita mejorar su calidad de vida, porque el principal temor no es la incontinencia urinaria en sí, sino el ser descubierta por otros. Quienes conviven a diario con esta situación se sienten realmente mal y las mujeres en particular hasta pueden ver dañada su feminidad, dado que al perder el control de algo tan íntimo y pudoroso, sufren humillación ante esto y terminan aislándose. Muchas mujeres a las que les ocurre algo así no suelen ni siquiera compartir este problema con su entorno y modifican su agenda social: salen menos, hacen menos ejercicio y se muestran lo menos posible en público.

A partir de los 45, una de cada tres lo padece. Puede generar un “escape” ante un esfuerzo.

La contradicción de la risa

Una de las causas de las pérdidas de orina puede ser realizar esfuerzos o movimientos musculares. Y uno de ellos es soltar una carcajada. Lo curioso es que, si bien la risa puede ser una complicación para quienes sufren incontinencia urinaria, pocas cosas son tan sanas como reírse. Una contradicción emocional, porque si bien puede haber un escape de pis y eso traer un bajón, reírse disminuye los niveles de estrés al producir endorfinas, hormonas relacionadas con la felicidad; mejora la capacidad respiratoria y genera momentos empáticos con el resto de la gente.

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