Ser árbitro, una salida laboral para los jóvenes

Les permite generar ingresos para pagar sus estudios de grado.

Por Alejandro Olivera - olivera@lmneuquen.com.ar

Con la misma autoridad que tiene dentro del campo de juego, el profesor se para frente a 70 estudiantes que buscan convertirse en árbitros profesionales de fútbol y les enseña las reglas y los pormenores de la profesión. Así son las clases de la Asociación Profesional de Árbitros de Fútbol (APAF), donde jóvenes de entre 14 y 30 años buscan una rápida salida laboral que les permita pagar sus estudios de grado o ayudar a sus familias.

La gruesa concurrencia no es casual. Grafica la dificultad que tienen los chicos para conseguir trabajo después de terminar la escuela secundaria en los tiempos que corren, mientras que también refleja el espíritu futbolero de los argentinos.

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“Necesitaba la oportunidad de poder hacer algo que me permita colaborar en mi casa y, además, era un desafío personal que me permitía mejorar, entrenar y capacitarme constantemente”, comentó a LM Neuquén Diego Montes, de 21 años, al ser consultado sobre las razones que lo impulsaron a estudiar arbitraje.

Por su parte, Ulises Gerónimo, de 19 años, señaló que decidió cursar la carrera a los 17 y que surgió como una forma de hacer dinero, pero que luego lo apasionó. “Me empecé a meter mucho más. Veía que había chicos de mi edad que ya estaban arbitrando, así que me enfoqué en conseguir eso y ya es algo que tomé como una profesión. Apunto a llegar a lo más alto”, sostuvo.

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Indicó que desde hace siete meses es árbitro de Lifune, y aseguró que las autoridades de los clubes y los jugadores siempre se mostraron respetuosos con él.

Las que se animaron

En un deporte que, hasta hace algunos años atrás, se consideraba exclusivo para los hombres, cabe destacar la importante participación de las mujeres. Daniela, de 18 años, es el mejor ejemplo, ya que se metió en el mundo del arbitraje porque sus padres no la dejaron jugar al fútbol “por ser un deporte para hombres”.

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“La mujer puede hacer lo mismo que el hombre. Arbitrar fue una de las mejores decisiones que tomé”, sentenció. Los fines de semana los pasa en las canchas, mientras los otros cinco días de la semana estudia Educación Física.

Selene Weinbach, de 21 años, es una de las árbitros con más experiencia en la región, ya que es juez desde los 15. “El marido de mi mamá es árbitro, se llama Néstor Orellana, siempre nos inculcó que era una profesión muy linda. Después de tanto tiempo, pude comprobar que es una pasión”, dijo Selene a LM Neuquén. En tanto, destacó que tanto los jugadores como los clubes se mostraron respetuosos con ella.

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En cuatro años aumentó el interés en formarse

El director de las escuelas de arbitraje de la Liga de Fútbol de Neuquén (Lifune) y la APAF, Carlos Escobar, contó que desde su asunción, en 2015, se apuntó a lograr la inclusión. De esta manera, lograron que la matrícula se multiplique por 10. “Cuando llegué había 25 árbitros, de los cuales dos eran nacionales, y una sola mujer. Hoy tenemos 234 árbitros, cinco nacionales con la proyección de otros tres más, y 34 mujeres”, indicó.

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Según comentó, los interesados pueden comenzar a estudiar desde los 14 años, con autorización de los padres. Fue parte de una estrategia para ensanchar el número de profesionales, sin descuidar la formación de los más chicos, y lograr una proyección nacional. “Los árbitros nacionales pueden dirigir los torneos Federal A y B, la Primera B y la Superliga”, señaló.

Luciano Julio, de 31 años, es uno de los mejores árbitros salidos de la APAF. Desde 2009 trabaja en Lifune y a partir de 2012 entró a las ligas nacionales. “Me motivó poder trascender desde una provincia que está lejos de la Ciudad de Buenos Aires, lo que hace que sea más difícil llegar. Son metas y propósitos que uno se pone y se permite soñar”, dijo Julio.

Sobre los errores que cometen, sostuvo que saben cuándo se equivocan. “Con la experiencia que uno tiene, cuando cometo un error trato de no taparlo con otro. Busco superarlo rápidamente y que no influya en lo que queda del partido. Cuando es de una semana a otra, se trata de evaluar y fijar qué fue lo que pasó, para mejorarlo para el próximo partido”, confió.

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