"Si la inflación se dispara, estaremos en la calle"

Marcelo Guagliardo. Secretario general de ATEN. Dijo que el acuerdo salarial no les ata las manos para volver a reclamar.

Mariel Retegui
reteguim@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- A horas de cerrar el acuerdo que destrabó el conflicto salarial, Marcelo Guagliardo (secretario general de ATEN) se mostró satisfecho con lo logrado y minimizó que esté en juego la interna gremial. Siente que no sólo su línea salió fortalecida de cara a la elección dentro de siete meses, sino que también consiguieron un incremento acorde a la coyuntura del país sin llegar a un desgaste gremial.

Fue una votación reñida, ¿lo atribuye a la oferta?
Más compañeros se volcaron a las asambleas. Antes decidían Capital y dos seccionales más. Al volver al espíritu del estatuto, que plantea asambleístas presentes, el voto de cada uno de los participantes puede ser definitorio, por eso aparece como tan reñida. Si hubiese sido como las votaciones anteriores, ganaba la moción de aceptar 8700 a 3000. Eso no era demostrativo de esta discusión. Es saludable porque el que pierde sabe que otro ganó legítimamente, y que el que gana sabe que otros pensaron que esa no era la mejor propuesta. La definición fue totalmente transparente para que el resultado sea legítimo. Eso tiene una gran fortaleza.
¿Deja entrever internas del gremio, de cara a las elecciones de fin de año?
Los compañeros que están en la oposición a nosotros impulsaron otra moción: la de rechazar. En ellos hay, no sé, una intencionalidad de meter la interna, pero está claramente mostrando una oposición a una política. Pensar que de los 3300 votantes, los 1600 que votaron en contra lo hicieron porque hay interna es un poco subestimar la capacidad de análisis de esos 1600 compañeros. Muchos de ellos habrán decidido no acompañar porque creyeron que era posible ir por más.
¿Hubo cuestionamientos de índole salarial?
Hay aspectos de la negociación que pudieron no verse como positivos, pero que eso tiene que ver con de dónde proviene el análisis. Con esta negociación nos aseguramos un 20% promedio en el primer semestre (inicial en un 22% y 19% más antigüedad) y nos aseguramos en julio otro 12% promedio. En un momento donde las organizaciones sindicales están en la resistencia y defendiendo puestos de trabajo en una situación de ajuste, que una organización sindical se haya plantado y haya superado el piso salarial de discusión que puso Nación (25%), que haya logrado ser la primera provincia en convertir en remunerativo el incentivo docente, es superlativa la conquista.
En el acta la organización no tiene ningún compromiso en términos de no poder salir a luchar. No tenemos las manos atadas. Si la inflación se dispara, estaremos en la calle reclamando.
¿Había asegurado que el 50% de los docentes pagaba ganancias?
Es un cálculo estimativo tras las últimas normativas de Nación. Si bien planteamos que tenía que tenerse en cuenta en cualquier aumento salarial la resolución del tema de Ganancias por lo menos la exclusión en el cálculo de la zona, no es una cuestión que podamos resolver nosotros por sí como organización. Nos excede. Es un tema de alcance nacional.
—¿Qué explicaciones les dieron en Legislatura, donde el MPN sacó despacho primero y luego se echó para atrás?
Eso son internas propias del partido provincial. Creo que tiene que ver con que Gutiérrez no quiere tener una confrontación a nivel nacional. Eso está claro porque en términos legales es muy discutible si es sólo una facultad del Congreso, tratándose de un adicional que fija la Provincia. No es un problema legal, es netamente político. Es que el partido provincial, como está de luna de miel con el gobierno nacional, evidentemente no quiere romper filas ahí. Pero no engañemos a la gente.
La explicación es política, sería mejor que nos dijeran que no se puede hacer porque no quieren pelearse con el gobierno nacional.
—¿Es más difícil negociar con Gutiérrez que con Sapag?
Son difíciles todos porque cuando se discute el salario de los docentes, se discute un 45% de la masa salarial. Es difícil ganar o empatar con quienes manejan la torta del Estado hace 54 años. Una es la discusión en términos políticos a hacerlo con alguien que te responde de manera violenta o represiva, como por ejemplo Sobisch.

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