"Siempre remé mucho y nadie me regaló nada"

Gladys FlorimonteNacida para actuar. A los 55 años y con una temporada de éxito junto a Flor de la V en Carlos Paz, la intérprete habló de sus inicios, su vida y su carrera.

Paula Bistagnino

Especial

Es una de las actrices más populares y conocidas en el mundo del humor -con más de 25 años de carrera, decenas de programas de televisión y personajes desde que era la empleada de Emilio Disi y Dorys del Valle en el recordado “Stress”, en la década del 80-, pero su llegada a la actuación fue desde el teatro “serio”. Después del secundario se recibió de técnica en Periodismo aunque sólo le interesaba ir al teatro y entrevistar actores. Un día una profesora se lo dijo: “Me parece que vos lo que querés es ser actriz”. Y sí, era eso lo que quería, pero no era lo más común para alguien que venía de una familia ajena al espectáculo. Así que recién después de los 20 comenzó a estudiar. Y lo hizo nada menos que con Agustín Alezzo, maestro de actores. Hizo de todo: desde puestas emblemáticas en el Teatro San Martín hasta unipersonales. Pero en el humor y en la televisión fue donde se hizo popular, sobre todo luego del boom de Brigada cola. “Yo soy una trabajadora y una remadora. A mí nadie me regaló nada, nada”, dice Gladys Florimonte, que acaba de ganar en los Premios Carlos como mejor actriz y como mejor dupla con Flor de la V en Explosivos.

Jamás me quise operar porque no me interesó. Pero además porque si me opero la nariz, ¡no como!”.Gladys Florimonte. Actriz

¿Cómo viene esta temporada?

Es una temporada atípica. A nosotros nos está yendo bien, pero podríamos haber metido el doble de espectadores. La verdad es que no es una buena temporada para nadie.

¿Elegiste el humor o te llegó la oportunidad?

Se fue dando así. Yo cuando empecé a trabajar en el San Martín ya tenía una veta cómica y el director trató de desarrollarla. Ahí vino una obra como El casamiento de Laucha, que tenía mucho humor y de ahí surgió. Y después me volqué al humor popular.

¿Te sigue divirtiendo hacer humor?

Siempre me divierto, no hago cualquier cosa. Si hay algún texto que no me gusta, intento sumarle algo o darlo vuelta. Propongo cambios, los trabajo. Sí, de repente, me pasa que quiero hacer alguna cosa más propia y hacer un unipersonal. Pero a esto me dedico y cuando puedo busco el hueco para hacer alguna otra cosa.

Estudiaste con Alezzo pero no seguiste ese camino. Sin embargo, una vez él te fue a ver y te dio su bendición.

Sí, yo estaba haciendo Una pareja, un enano y una vieja en el San Martín y cuando lo vi se me salía el corazón por la boca. Lo había invitado el director de la obra. Y él se me acercó y me dijo: “Gladys, tengo que decirte que sos muy brillante”. Y me emocioné, porque te imaginás lo que es que tu maestro te diga eso...

¿Qué ves cuando mirás hacia atrás ese recorrido?

Mucha satisfacción por todo lo que hice, por todas las oportunidades y cosas lindas. Pero también mucho trabajo y esfuerzo, porque yo soy una gran remadora. Yo la remé siempre y la sigo remando. A mí nadie nunca me regaló nada, no tuve ninguna ayuda de ningún pariente o alguien que me apadrinara. Al contrario: tuve que golpear y golpear puertas, y bancarme que me digan que no. Y seguir remando. Si paro de remar, me hundo. En este oficio nunca tenés nada ganado.

¿Nunca te mantuvieron?

Yo estuve casada y mi marido me bancó y me apoyó cuando quise hacer teatro. Después de eso, todo solita.

¿Te faltó trabajo alguna vez?

Sí, por supuesto. Hubo una etapa en la que me faltó y que estuvo bastante complicado. Por suerte no se extendió. Porque es muy difícil para un actor. Yo hago esto, es mi oficio y vivo de esto. Es horrible que no te llamen.

Siempre contás que te dijeron muchas veces que te operaras la nariz, ¿alguna vez pensaste en hacerlo?

No, no, jamás. La que siempre me lo dijo es Mirtha Legrand. Pero yo jamás me quise operar porque no me interesó. Pero además porque ¡si me opero la nariz, no como! (se ríe). Si me opero voy a ser muy linda y no me conviene.

Es un poco el papel que jugás también, ¿no?

Sí, obvio. Una de las cosas que más me dice la gente en la calle es “¡Ay, pero sos mucho más linda que en la tele!”.

¿A qué personajes del humor admirás?

Y, me gustan los clásicos: Niní Marshall, Jorge Corona, Antonio Gasalla. Amo lo popular, la risa genuina, que no se puede contener, espontánea.

¿Cuáles son tus límites para hacer humor?

Yo no hago chistes y no me río con la muerte ni con la enfermedad. Tampoco con una mujer golpeada. Digo, los límites son los del respeto. Y no me gusta tampoco cuando se denigra a la mujer, por supuesto. Un chiste puede ser, pero muchas veces tuve que poner yo límites con lo que me decían a mí. Tuve que pararles el carro a un par más de una vez. Porque un chiste me banco, pero no que me digan cualquier cosa o me hagan cualquier chiste porque me dedico al humor. No, eso no. Hay un límite.

¿Te quedó como pendiente tener hijos o nunca quisiste?

No, para nada. Estuve casada y me separé a los 40. Pero para nada pendientes. Yo soy muy feliz con mi vida y no iba a traer chicos al mundo para descuidarlos. Los chicos me gustan, pero los ajenos y listo. Además, si ya con mi perra soy una obsesiva....

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