"Siento que mi vida es perfecta, pero es un ratito"

El actor repasa su buen presente. Dice que es feliz porque tiene "todo de lo que todos deberían tener". Pero no pierde la perspectiva de ser "un privilegiado". Habla de sus campañas solidarias, y también de su enfermedad pasada y de su nueva obra teatral.

Paula bistagnino
Especial

Es uno de los galanes más populares de la televisión y uno de los actores más solidarios. Siempre involucrado en cruzadas para ayudar a comunidades y personas de todo el país que lo necesitan, Facundo Arana va y viene entre su trabajo y lo que él siente que es casi una obligación: mirar todo el tiempo lo que pasa alrededor suyo, en cada lugar al que va, y no dejar de disfrutar un minuto de tener todo lo que tiene; porque, dice, sabe que es un privilegiado. Sin ficción por delante este año, arranca 2016 con teatro: En el aire, obra que decidió girar primero por todo el país y recién después llegar a Buenos Aires, lo tiene como protagonista exclusivo y lo muestra en una faceta más personal, incluso tocando el saxo, el que tocaba en el subte antes de convertirse en un actor famoso.
¿Sentís que fuiste creciendo con esta obra?
Toda obra es como un chico que va creciendo, vas llevándola y llega un día en el que la podés transitar con cierta comodidad... Pero, ojo, sin permitirte aflojar, porque cuando te aflojás, el caballo se da cuenta, el oficio lo toma como soberbia. Y donde te descuidaste, te caés del caballo.

43 años es la edad del actor, que tiene tres hijos y está casado con María Susini desde 2012.

¿Te pasó alguna vez?
No, gracias a Dios, no. Porque nunca me descuido. Por eso lo digo en Poder se puede -obra que hizo con Nicolás Scarpino- y en En el aire: "Me descuidé y 'tal cosa' lo tomó como soberbia. Y a 'tal cosa' no le gustan los soberbios y me tiró, me tiró de la montaña, me tiró al fuego". Podés confundirte, pero descuidarte no. Descuidarte es un error garrafal.

¿Tiene una magia distinta llevar esta obra tan sensible por pueblos y ciudades del interior?
Sí, sin duda. Es muy fuerte todo lo que me ha pasado en esta gira, lo que me ha dado el contacto con las personas, lo que se genera.

Debés tener cantidad de situaciones y anécdotas, ¿te gustaría escribir sobre eso alguna vez?
Hay muchas historias y anécdotas, pero las historias son de otros, y son muy íntimas. Creo que uno debe ser muy cuidadoso con eso que no es de uno. No todos tenemos derecho a todo. Atesoro cientos de momentos, porque recorrí el país mucho, actuando, viajando, tocando, paseando, en campañas solidarias e incluso viviendo. Vi y conozco mucho, pero de ahí al derecho de escribir sobre esas cosas tan personales a las que uno accede me parece un atrevimiento. Siento que no me alcanza la chapa como autor para escribirlas. Me alcanza para vivirlas y soñarlas.

¿Qué esperás para este año?
No espero. Lo que pasa es que estoy vivo: estoy vivo para mis hijos, para mi familia, y ellos están bien. Eso es un montón. Yo tengo un pasar muy cómodo. Un pasar que me lo hice yo mismo y del que estoy muy orgulloso. Pero no pierdo la conciencia de que soy un privilegiado. Estar en una casa cálida, con mi familia sana, teniendo a mis viejos y a mis hermanos, todos sanos, todos lúcidos, todos contentos, me permite tener la fuerza para encarar cualquier presente. Lo encaro con fuerza, con la panza llena, con una sábana que me tapa bien, abrazado a la persona que amo y acariciando la cabeza de quienes quiero. Vivo en el mundo en el que todos debiéramos vivir, pero que te lo cuento y parece que viviera en una nube de pedos...

¿Aprendiste a vivir en el presente?
Es que el cachetazo un día llega, porque la salud no es eterna y el tiempo pasa. Esto, este momento, es un atisbo en el que te digo que mi vida es perfecta. Pero es un ratito. Claro que sería aun más perfecta si no pasaran tantas cosas y yo no estuviera tan atento a ver y a mirar lo que pasa. Pero eso no puedo hacerlo. Y como sé eso, vivo la vida que tengo con mucha alegría.

¿Influyó tu enfermedad en empezar a vivir de esta manera?
No, repito lo de ver y mirar. Recién saludé a una nena con la cabecita afeitada que acaba de superar una leucemia... Unos hoy, otro ayer, otros mañana. Un problema de salud no es la muerte de un ser querido. Yo tuve un problema de salud. Y prefiero tener mil veces una enfermedad yo que un minuto mis seres queridos esa. Yo fui el gran ganador de esa enfermedad, porque ¿sabés lo que fue para mis viejos, para mis hermanos, para mis seres queridos? Yo miro desde ese prisma. Hay gente que pasa hambre, que tiene enfermedades, que sufre pérdidas enormes. Entonces, ¿qué puedo decir yo? Mi gran logro es estar vivo, porque con eso, después lo que quieras.

En la obra tocás el saxo y cantás, ¿hay proyectos con la música?
Hay mucho por delante con la música. Fui a Rusia, a Israel, vengo de un año muy intenso, muy lindo, muy soñado. Me pasaron muchas cosas por las que me rompí el alma laburando, claro. Pero laburando de lo que me gusta, del oficio que elegí. Y eso es hermoso. Ahora empiezo a grabar temas propios y voy a sacar un disco. Estoy tremendamente feliz con eso.

¿De dónde viene la inspiración?
De la vida. He llorado mucho, pero me he reído mucho también. Y mucho de mí. Me puedo reír de mí. La inspiración sale de las tripas, porque hay momentos en mi vida en los que me sentí, o siento, caído en el medio de un charco de bosta frente al mundo entero. Y bueno, me río de eso también.

¿Qué voy a hacer? Yo no voy a poner cara de acá no pasó nada. Son mis percepciones... En realidad las nuestras, porque el disco lo hice junto con el Chino Asencio, todo. Y ya no sabemos qué hizo cada uno.

Empezaste con la música, ¿esperabas que ahora llegara el disco?
Yo toco de toda la vida y este es un sueño que uno esperaba que le ocurriera a los 20, a los 30... Pero llegó ahora, a los 40. Es raro, pero pasó así. Y estoy feliz. Cualquier cosa nos reiremos todos juntos.

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