Rusia
Suele decirse, pero de manera metafórica, que cuando un desamor duele mucho es como “un puñal en el corazón”. Pues bien, para este jubilado ruso (de 67 años) la fábula se hizo realidad, y la metáfora, literalidad, porque fue a la casa de una mujer, su novia, mucho menor que él, a pedirle que recapacitara en su idea de dejarlo. Como la respuesta que recibió fue negativa, fue hasta la cocina, abrió el cajón de los cubiertos, tomó un cuchillo y mientras la mujer entraba en pánico porque pensaba que sería víctima de violencia de género, vio cómo su ex amante se clavaba el puñal en el pecho, a la altura del corazón.
La historia había comenzado un rato antes, cuando este hombre estaba en su casa y recibió el llamado telefónico de la chica. Creyó que sería para saludar, pero se encontró con que esa voz que lo tenía enamorado del otro lado del teléfono le daba un mensaje devastador: “Lo nuestro se terminó”.
Fue entonces cuando, desesperado, el jubilado agarró su auto y fue hasta la casa de la chica, ubicada en Budennovsk, Stávropol. Entre gritos y llantos le dijo que la amaba e intentó convencerla de que no lo dejara. Y al darse cuenta de que no había caso, decidió clavarse el puñal. La muchacha llamó de inmediato a la Policía que, cuando llegó y vio al hombre todavía alterado, con el cuchillo clavado en el pecho y un hilo de sangre que recorría su torso, lo redujo y llamó a la ambulancia, que llegó unos minutos después, cuando el jubilado ya estaba sentado en una silla, visiblemente fatigado por la herida que él mismo se había hecho.
Los médicos lo revisaron y lo trasladaron al hospital, aunque la salud del hombre se fue deteriorando minuto a minuto. En el centro asistencial no pudieron hacer mucho por él y murió pocas horas depués.
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