"Sueño ir a pelear un día a Las Vegas"

Nació en Neuquén pero antes del año se radicó en Córdoba. Allí Matías Romero comenzó a boxear a los 10 años. Invicto en 21 peleas, campeón argentino y latino FIB superpluma, es una de las grandes promesas. Ya lo fichó el ex promotor de Maravilla Martínez.

Martín Gamero

deportes@lmneuquen.com.ar

córdoba “Sí, se me re pegó la tonada, culiao. Hace mucho tiempo que estoy acá. Más de 20 años”, le dice a LM Neuquén Matías Romero (22), flamante campeón argentino superpluma y latino FIB de la división, que nació en Neuquén pero antes del año ya se había radicado en esta ciudad. Por eso cada tanto estira las vocales y le salta el cordobés, que también adoptó como propio. En esta ciudad aprendió, además, el duro oficio del boxeo, disciplina en la que quiere trascender y hacer historia.

La semana pasada en Montevideo, Uruguay, dio un paso importante en pos de ese sueño al retener ambos cetros al vencer por puntos al catamarqueño Javier “Jhonny” Herrera. Pero quiere más y sueña con pelear en Las Vegas.

“Empecé a boxear a los 10 años. Mi viejo es fanático. Yo fui a probar y me gustó. Él me acompañó desde el primer día. Incluso actualmente me levanta a las 5 de la mañana y me entrena en lo físico”, destacó el joven boxeador, quien a esta altura se define “mitad neuquino, mitad cordobés”.

Incluso su familia está repartida entre ambas provincias. Por el lado paterno (Rubén Romero) con sus hermanos Sergio y Leandro, además de tíos y abuelos, reside en la Docta. Por el lado materno (Elvira Acuña), su hermana Carolina y otros tíos y abuelos viven en el barrio Sapere de Neuquén.

Con 22 años, el invicto se ilusiona con pelear en el exterior y tener una chance mundial

A pesar de que se fue de muy chico de su ciudad natal, siempre la recuerda con mucho cariño. “He ido varias veces a Neuquén. En el 2017 tuve la suerte de pelear y me fui bien noqueando al salteño Pereyra”, y agregó: “Me encantaría defender algún título ahí próximamente”.

Fanático de River ("Marcelo Gallardo me representa mucho”, sostiene), mantiene los pies sobre la tierra a la hora de recibir los elogios que lo ubican como una de las mayores promesas del boxeo argentino.

“No soy mucho de leer pero si dicen eso lo agradezco. Igualmente para mí lo más importante es el día a día y mi entrenamiento”.

Tanto Rubén como Elvira acompañan a todos lados a su hijo, en cada pelea. Aunque la que más sufre es ella. “En la última que tuve en Uruguay, cuando fui a abrazar a mi vieja, estaba temblando. Pero siempre firme”, recordó.

“De la Argentina me gusta Brian Castaño y de afuera admiro a (Floyd) Mayweather y a Sugar Ray Leonard”, dijo a la hora de hablar de sus referentes. Sus proyecciones para este 2019 son pelear un par de veces más en la Argentina aunque no descarta alguna pelea fuera del país. “Quiero ganarles a todos acá. Me faltan dos o tres peleas más para estar a la altura de los Estados Unidos. Sueño con pelear en Las Vegas”, se ilusionó.

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Es de la escuela de los pícaros . César Coronel, actual entrenador del boxeador nacido en Neuquén

Es un boxeador estilista de pegar y no dejarse pegar. Es de la escuela de los pícaros, de los movedizos, muy técnico. Ya ha peleado en México y en Uruguay. Yo digo que hasta al boxeador campeón del mundo le falta aprender. Ahora le vamos a dar más potencia cuando golpee. Le falta un poco de pegada, que lo iremos trabajan

do este año. Es un diamante en bruto que ya se está puliendo. Hablé con su promotor, Sampson Lewkowicz (ex manager de Maravilla Martínez), y le van a buscar una eliminatoria a título mundial en 130 libras. Él ahora va a descansar 20 días aproximadamente. Luego hará 10 días medio turno y, por último, triple turno.

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