Taxis voladores probaron la ruta del agua de Francia

Ayer hubo una exitosa demostración en el río Sena, en París.

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Volar sobre el agua, así de simple, así de complejo... La posibilidad de contar con transporte veloz se centra ahora en las costas marinas, ríos o lagos urbanos, un espacio apto para los desplazamientos raudos y una alternativa a las abarrotadas autopistas de ciudades. Las “calles líquidas” no son una novedad y, en cierto modo, nos retrotraen a imágenes del pasado, cuando los comercios y el transporte de las personas se hacía en barcazas u otro tipo de embarcaciones en el ámbito ciudadano. Este fue el punto de partida de los franceses Anders Bringdal y Alain Thebaut, los fundadores de Sea Bubbles, una “start up” que desde 2016 trabaja en un proyecto ambicioso y no menos funcional, y que ayer hicieron una demostración en el río Sena en París, Francia. El objetivo es lograr que el tráfico de las ciudades sea nuevamente fluido, trasladándose de una parte a otra sobre cursos de agua.

Nada de pequeños barcos a vapor, balsas y embarcaciones públicas, y menos autos capaces de navegar o micros anfibios -como el célebre “floating dutchman” que navega por los canales de Ámsterdam-. La propuesta es una ágil y silenciosa burbuja que se desplaza hasta 10 km/h con un motor de hidrógeno alimentado a energía eléctrica y que se levantan sobre patines de hidroala como en los aliscafos. Esto iría acompañado de dársenas súper tecnológicas, no solamente desde el punto de vista de la gestión del arrendamiento -todo vía smartphone-, sino también de la producción de la energía eléctrica para la recarga, obtenida de hélices sumergidas que aprovechan, como turbogeneradores, la corriente de agua, pero además paneles fotovoltaicos sobre la estructura de la instalación.

Los Sea Bubbles ya fueron examinados por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, acérrima enemiga de la movilidad con motores térmicos. También por los representantes de la movilidad pública de Ginebra (Suiza), ciudad que compite con la capital francesa en lo referido a la lentitud en los embotellamientos.

La idea es que las burbujas, conducidas por un chofer, lleven hasta cuatro pasajeros que podrán reservar su vehículo gracias a una aplicación “tan simple como Uber”. El precio del viaje será inferior a 10 euros para conectar París de este a oeste. En tanto, ciudades como Nueva York o Miami ya se han mostrado interesadas en el invento para explotar las vías acuáticas subutilizadas en el transporte de pasajeros. Como suele decirse en estos casos, el futuro llegó.

El objetivo es lograr que el tráfico en las ciudades sea nuevamente fluido usando los cursos de agua.

En Dubai lo hicieron sin piloto

El año pasado, en Dubai, pusieron a prueba el Volocopter, un servicio de taxi volador sin piloto que transporta hasta dos personas y se mueve gracias a 18 poderosos rotores. La prueba fue realizada con el príncipe heredero de Dubai, el jeque Hamdan bin Mohammed, que voló durante cinco minutos en este nuevo invento que pretende ser una alternativa de transporte real para 2020. La idea es que Volocopter realice vuelos de 30 minutos y funcione como Uber, que se lo reserve por una aplicación y se lo espere en un “voloport”.

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