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La Mañana

Testigo comprometió más a Rinzafri

Un docente y ex policía que participó de la marcha en Arroyito complicó la situación del ex director de Seguridad.

El testigo declaró ante el tribunal que la orden de reprimir fue adoptada por el más alto estamento político.

Neuquén > La novena jornada del juicio en el que se investiga la responsabilidad penal del ex suboficial José Dario Poblete en el asesinato de Carlos Fuentelaba, por primera vez, en forma contundente ubica en el terreno de las operaciones represivas más violentas, al ex director de Seguridad de la Policía Provincial, Comisario General, Mario Rinzafri.

En el relato y análisis del ataque contra los docentes, un testigo -lejos de desvincular a Poblete del homicidio, -afirmó que el disparó contra un vehículo en movimiento, en este caso el Fiat 147, se concretó en el marco del cumplimiento de una "orden policial superior".

El profesor de Matemáticas y Física, Alberto Gualeto, declaró que el 4 de abril del año pasado, el desalojo de los docentes de la ruta nacional 22, se corresponde con la "orden lógica, que vino de Sobisch, del Ejecutivo Provincial". Y, aseveró que "no era previsible un solo muerto" y que "la falta de entrenamiento del personal policial, hizo que no hubiera más muertos", en la expulsión de los maestros de la ruta nacional 22. "Había que disciplinar al cuerpo docente", subrayó.

En su extensa declaración, señaló que fue retirado de la fuerza que realizó un curso de promoción con el ex Comisario General, Mario Rinzafri, quien está imputado en la causa conocida como Fuentealba, II, aunque con responsabilidades menores que el ex cabo primero Poblete.

Gualeto señaló que viajó en su vehículo hacia Arroyito para participar de la concentración de docentes y que su arribo al lugar se produjo en medio de una violenta represión.

Agregó que sin saber que había ocurrido un homicidio, se le acercó a Rinzafri, lo tomó de un brazo y lo acusó de haber matado a un docente.

Sostuvo que el ex director de Seguridad le contestó que "yo no maté a nadie" y tampoco "ordené que maten a nadie" y que finalmente le dijo: "mirá Gualeto, salí de acá, andate"…. Segundos después fue conminado a correrse del lugar, frente a la amenazante intervención e tres corpulentos efectivos de un grupo especial, todos vestidos con uniforme color negro.

El docente que se desempeño once años en la institución policial hasta que fue retirado con el cargo de oficial inspector, habló sobre su experiencia en la fuerza y se pronunció largamente sobre la obediencia a la que debe someterse el personal, no importa la jerarquía que tengan al momento de ejecutar una medida, (ver aparte).

Añadió que la excusa de negarse a cumplir con cinco días de arresto, fue utilizada para impulsar su alejamiento de la fuerza, sanción que se aplicó por haber apoyado y participado el acuartelamiento de cientos de policías, en 1987.

Señaló que los argumentos oficiales, estuvieron centrados en sostener que "era un elemento negativo, que no reunía los requisitos morales, intelectuales y físicos".

Gualeto aseguró que llegó a Arroyito en "plena represión" y que había más de cien policías, armados con itakas, con pistolas lanza gases apostados en toda la zona y que tenían el apoyo de varias unidades policiales.

Tiros

Denunció que los uniformados tiraban debajo de los autos y que el gas irritante envolvía al rodado, los obligaba

 

«Salen resentidos con el civil»

Neuquén > El profesor de matemáticas y física, que cumplió durante largos años con instrucción policial, a preguntas de las partes, aseveró que los efectivos de cuerpos especiales, en los operativos, "están organizados, con contactos visual, alineados y sin perder comunicación".

Dijo que "ocultan sus rostros", que en ningún procedimiento exhiben sus jerarquías y todo lo que sucede en el lugar definido para la represión "está contenido en la orden que se impartió".

Consideró que el policía sale "resentido con el civil; es su enemigo", pero el verdadero enemigo es el Poder Judicial que lo mete preso", que lo juzga.

Inmediatamente, afirmó que la resolución para despejar la ruta fue dada por el ex gobernador de la provincia. Jorge Sobisch y afirmó que "la dio él, es obvio y lógico" y dijo no tener dudas de que "el procedimiento lo hizo el poder político".

Subrayó que "el gobernador fue la cabeza" de la organización del operativo y que el ex jefe de la policía, Carlos Zalazar, fue "las manos" ejecutoras del ataque.

La insubordinación de un hombre de la fuerza, significa lisa y llanamente su expulsión y "cuando un acto ilegal es cumplido no pasa nada".

Expresó también que el hombre policía es "aleccionado, le cercenan la voluntad, no hay tiempo para pensar, no hay conciencia" y, consideró además que "el sistema está armado para que el que está más arriba sea más obediente".

Luego se ocupó de calificar la responsabilidad política de Carlos Zalazar y dijo que "siempre fue un hombre obediente, obsecuente del poder político".