"Todas sufrimos situaciones de acoso"

Magui Bravi. Full time. La bailarina está por estrenar un film y rodar otro, además de hacer teatro y TV, en un medio artístico donde confiesa que la mujer sufre el abuso de poder.

Paula Bistagnino

Especial

Magui Bravi disfruta de uno de los mejores momentos de su carrera desde que llegó a la TV, tras ganar el reality “Soñando por bailar” y después participar en el “Bailando”. Esta temporada está instalada en Mar del Plata junto con Lizzy Tagliani, Diego Pérez e Ileana Calabró con la obra Mi vecina favorita; también es la directora de coreografía de Bollywood, la obra de José María Muscari que se da por triplicado en Buenos Aires, Mar del Plata y Carlos Paz con tres elencos diferentes. Además, la rompió en Fuerza Bruta la semana pasada y seguro repetirá. Como si algo le faltara, debutó en cine con ¿Qué puede pasar?, una comedia para toda la familia que se estrenará este año. Y ahora, al terminar la temporada, rodará Que en paz descanse con el Puma Goity, film en el que va a hacer de policía. Este año estrenará la serie Gorda en Untref.

En el medio le tocó sufrir un hecho de inseguridad: desvalijaron su departamento en Buenos Aires. Si bien sintió bronca y miedo, ya está mejor: “Uno es lo que hace y no lo que tiene. Esa es la reflexión final de lo que me pasó. Por suerte estoy con mucho trabajo, estoy sana y bien. No le pasó nada a mi familia ni a mi novio. Y puedo seguir trabajando y siendo feliz por hacer lo que hago, que es lo que me gusta. Y lo otro va y viene”, dice.

-¿Es un aprendizaje del paso del tiempo o siempre pensaste así?

Soy una agradecida de poder hacer lo que amo. No es fácil trabajar de lo que a uno le gusta o de lo que lo apasiona. Siempre fui muy agradecida de tener la oportunidad de que mi vida sea esto. Sentí mucha bronca con lo que me pasó (por el robo), pero a la vez me permitió volver a encontrarme conmigo en esto. En darme cuenta de lo poco que importa lo material si no nos tenemos a nosotros como herramienta de trabajo y como herramienta para poder ser felices. Que ser felices tiene muy poco que ver con lo otro.

-Azafata, casi filósofa, app de fitness, línea de ropa interior, conductora, actriz, bailarina… ¿Te aburrís fácil?

Sí, un poco. Pero la verdad verdadera es que soy una persona que tiene mucho pero mucho miedo a quedarse sin trabajo y quiero tener una variedad de herramientas como para que eso no pase nunca. De repente pasa que puedo ponerlas todas en práctica y bueno, como ahora, estoy haciendo muchas al mismo tiempo.

-¿Quién sufre esta hiperactividad?

Mi novio, obviamente, que me escribe todo el tiempo reclamándome que no tengo un segundo libre en mi vida. Pero bueno, es así.

-Tu novio es un novio de la vida previa, de cuando eras azafata, con el que te reencontraste.

Sí, estuvimos juntos siete años en el tiempo en el que era azafata y también cuando hice “Soñando por bailar” y el “Bailando”. Así que fue en la previa y en la transición, que fue bastante difícil para él. Y nos separamos porque él se fue a vivir a España. Hace un tiempo volvió a Argentina y volvimos. Intentamos formar una pareja estable.

-¿Ayuda tener un novio fuera del ambiente a sostenerte en un eje?

Lo que me sostiene siempre es que sé muy bien de dónde vengo y sé muy bien cuánto cuesta surgir, de alguna manera, cuando no tenés ni un familiar que esté en los medios, ni un novio que sea conocido, ni un megaescándalo. Llegué por lo que sabía hacer, que era bailar en su momento, y tenía que ver con un estudio y un esfuerzo. Y eso siempre es un pie en la tierra. Porque si no la fama te puede marear, te puede confundir, y no te volvés una persona linda. Me pasa de conocer famosos que no son nada copados… Y no quiero ser ellos. Y mi novio también ayuda, obvio. Es un cable a tierra.

-El tema del momento es el acoso y el abuso a las mujeres, sobre todo en los medios. ¿Tuviste situaciones con productores o directores?

Eso pasa en todos los ámbitos, no sólo en el ambiente artístico, y creo que si bien lo de los medios impacta más porque son personas conocidas, no es el único lugar. Creo que en el mundo hay una evolución y se está hablando mucho más. Celebro todo eso y me encantaría que pase más fuerte en nuestro país. Tiene que ver con un movimiento feminista que apoyo, de igualdad. Y sí, como a miles de mujeres, pasé por situaciones de abuso de poder en las que una persona que tiene todo lo que vos querés te lo ofrece a cambio de algo que obviamente vos no querés. No accedí y he perdido obviamente oportunidades por eso.

-¿Alguna vez pensaste en contarlo?

Me sorprende la valentía que tienen las personas que lo cuentan. Es difícil contar una cosa así. Pero siento que es momento de hacerlo. Yo por suerte lo frené a tiempo y no sentí que fuera algo tan extremo como las que escucho de quienes salen a contarlo. Pero sí viví situaciones de este tipo, de acoso o de abuso de poder. Y apoyo a las mujeres siempre.

-Sos una referente del fitness, ¿cuál es el equilibrio con la obsesión y el límite de la frivolidad?

Por un lado es mi cuerpo, me gusta cuidarme, verme bien, pero muestro mi cuerpo y hablo desde un lugar cuidado y consciente. Apunto a la salud del cuerpo. Ahora que estoy actuando, por ejemplo, mi cuerpo ya no es –o no tiene que ser- el cuerpo fitness, porque los papeles demandan otra cosa. Y a la vez tiene fecha de vencimiento. Entonces lo hago y me encanta, pero nunca mi mensaje es que es por ahí por donde pasa lo que soy ni lo que hay que ser.

-Estás por estrenar un film y vas a rodar otro. ¿Te topaste con muchos prejuicios por llegar desde el baile, la televisión, un reality?

Sí, prejuicios, millones. Miles de personas que dicen: ‘¿Y podrá hacer esto esta chica?’. Me costó mucho que me aceptaran para un casting para ficción. Antes ni siquiera me dejaban hacer un casting porque era como: ‘No, no, ya sabemos, ella baila’. Hay como una doble cosa: el prejuicio de que no lo vas a hacer y también el de ‘¿para qué querés hacer esto si ya sabés hacer lo otro?’. Y es cierto. Y puede pasar que te vaya mal, porque te arriesgás. Pero quiero desafíos. Y me da mucha bronca cuando no me dejan ni siquiera probar. Porque no me molesta fracasar. Estoy acostumbrada al no y a que me cueste. No tengo problema con eso y por eso insisto, y hasta que no lo consigo no paro.

Un quilombito al que se acostumbra

Este año Magui fue señalada como la tercera en discordia entre Adrián Suar y Griselda Siciliani. Sobre cómo repercutió el tema, explicó: “Ya no me sorprenden cuando salen cosas así. Esa en particular porque sentí que me podía cerrar puertas de trabajo. Pero aprendí a convivir con eso: llegué a Mar del Plata y al día dos me inventaron un romance. Ya es casi como que me acostumbro: me siento en un programa y lo aclaro. Igual te arman un lindo quilombo, porque tenés problemas con tu pareja y no vendés más entradas”.

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