Las autoridades de Colorado identificaron los restos de la modelo Kara Nichols, de 19 años, casi 10 años después de su desaparición, y arrestaron a un hombre acusado de su asesinato.
El 9 de octubre de 2012, Nichols les dijo a sus amigos que viajaría de Colorado Springs a Denver para una sesión de fotos. Nunca llegó a destino ni llamó a nadie: su paradero fue un misterio a partir de ese día. Durante las pesquisas, los investigadores descubrieron que Nichols ofrecía en secreto servicios como acompañante sexual y detectaron un registro de números con los que la víctima se había comunicado el día de su desaparición. Uno de ellos pertenecía a Joel Hollendorfer. Lo llamaron y el sujeto aseguró haber consultado a la chica acerca de sus servicios, aunque afirmó que el encuentro no se concretó.
Sin embargo, tras una investigación más detallada de los últimos rastros de Nichols de su celular, los detectives dieron con una dirección: 9665 de Burgess Road. Enseguida se dieron cuenta de que la vivienda era propiedad de los padres de Hollendorfer.
Eso les abrió las puertas del caso. Sin embargo, a pesar de conseguir una orden de allanamiento y recorrer el lugar, no se encontró ninguna evidencia del paradero de la modelo. La madre de Hollendorfer les dijo a los policías que revisaran la propiedad de al lado, a la que su hijo tenía acceso. Allí fue hallado un pozo vacío, pero con raíces, por lo que los agentes empezaron a creer que Hollendorfer había puesto el cuerpo allí y luego lo desenterró para llevarlo a otro lugar. Pasaron años de misterio y de seguir a Hollendorfer sin que nada llevara a resolver el caso.
Pero el 1° de febrero de 2022, el caso dio un nuevo giro. Los detectives entrevistaron a la ex esposa de Hollendorfer, quien en 2013 se había negado a cooperar. La mujer declaró que su por entonces esposo le admitió que había "hecho algo accidentalmente" con una acompañante sexual que contrató. También dijo que su ex pareja le contó que había enterrado su cuerpo encima de una vieja tumba de un caballo en una bolsa de plástico. Un equipo del FBI especializado en rastros forenses encontró la sepultura luego de que la madre de Hollendorfer les dijera que allí estaba enterrado "Milo", su caballo favorito. Finalmente, tras cavar un par de horas llegaron al horror: enterrada a poco más de un metro hallaron una mano y otros restos humanos. Un rápido análisis de ADN determinó que era Kara Nichols, la víctima.
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