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La Mañana cáncer

Tras seis años de pelea, venció al cáncer gracias al amor de su familia

Le diagnosticaron linfoma de Hodgkin, un cáncer en el tejido linfático, y desde entonces le da pelea con el apoyo de su esposa y toda su familia. 

Oscar y Guillermina se conocieron en octubre de 2013 y desde entonces nunca se separaron. Ese amor que nació en Loncopué fue probado días tras día desde que a él lo diagnosticaron con linfoma de Hodgkin, un cáncer que afecta el tejido linfático y al que hace pocos días le dio una “batalla final” con un trasplante de médula ósea.

La dura noticia de que él estaba enfermo no quitó las esperanzas de poder formar una gran familia, a la que día tras día suman más amor y felicidad. Hoy, después de la operación, quieren contarle al mundo entero la importancia que tiene el apoyo familiar para un enfermo de cáncer.

Oscar Román tiene 39 años y nunca había imaginado tener que pasar por tanta incertidumbre y dolor. Pero, si de algo está seguro es que no podría haberlo hecho sin el acompañamiento de su esposa, Guillermina Hermosilla y de toda la familia.

La lucha de una familia de Loncopué contra el cáncer

Su historia de amor empezó como un flechazo y continuó con su casamiento el 14 de febrero de 2014. Meses después, sellaron su vínculo con la llegada de su hija Tiana, pero su vida hizo un gran volantazo con el hallazgo del cáncer.

Si bien los primeros estudios médicos se hicieron en Zapala, el diagnóstico final llegó en el Castro Rendón, en la capital de la provincia.

“Él es un paciente hematooncológico, por lo que lo trata una hematóloga, no una oncóloga. Su cáncer tiene que ver con el sistema linfático, su médica se llama Mercedes Vázquez y estamos profundamente agradecidos con ella”, contó Hermosilla a LM Neuquén.

Aunque en los primeros días del tratamiento les aseguraron que la recuperación iba a ser rápida, ese no fue el caso de Oscar.

Además de los dolores y los malestares, los días de quimioterapia los obligaron a dejar a su pequeña hija a cargo de la abuela en Loncopué. También aguardaban los tres hijos más grandes de Guillermina, que siempre estuvieron a la espera de una cura para el hombre que su madre había elegido.

“Hizo la quimioterapia, y luego de seis meses, cuando la doctora pidió otra serie de estudios, nos dieron la noticia de que el tumor había desaparecido. Pero esa felicidad duró solo tres meses, al repetir los estudios el cáncer había vuelto”, recordó con dolor.

Y la lucha contra el cáncer continuó en Buenos Aires, luego de que la doctora del Castro Rendón los derivó para una consulta con el médico Nicolás Fernández Escobar de la Fundación Favaloro.

La pareja viajó por primera vez a Buenos Aires en 2016, cuando Oscar se realizó un autotrasplante de médula ósea. “Le extrajeron células madres y, luego de un tratamiento de quimioterapia, se las volvieron a colocar a través de una vía central”, describió la mujer.

La lucha de una familia de Loncopué contra el cáncer

Y aunque esa operación fue un éxito, a los tres meses el linfoma volvió a aparecer. Y otra vez Oscar comenzó con la quimioterapia.

“Hizo los tratamientos, y tenía mejoras de entre dos y tres meses. Cada vez que él recaía, la doctora ajustaba los esquemas de quimioterapia. Primero radio terapia y luego quimioterapia”, relató la mujer, que acompañó a su esposo cada vez que enfrentaba una nueva etapa de su tratamiento.

Después de terminar con la radioterapia el año pasado, Oscar tuvo que realizarse una nueva batería de estudios. Esta vez,, el lugar elegido fue el Centro Oncológico Integral (COI), de alta tecnología.

Y aunque en los siguientes estudios el tumor no estaba activo, decidieron volver a Buenos Aires porque sabían que el tumor volvería. El médico de la Fundación Favaloro confirmó que Oscar podía recibir un trasplante haploidéntico, de células progenitoras, que es un trasplante con donante.

“Fue allí cuando, una vez más, toda nuestra familia nos apoyó en esa batalla. Volvimos a Neuquén, hicieron sus análisis pertinentes hermanos y padres y su hermano dio compatible”, recordó emocionada Guillermina, tras contar, además, que el 4 de marzo de este año, Oscar, su papá y su hermano salieron rumbo a Buenos Aires para realizar el trasplante.

La "batalla final” fue el 25 de marzo. Oscar estuvo internado un mes en la Fundación Favaloro y, desde entonces, permanece en Buenos Aires, en un departamento que les facilitó el Instituto de Seguridad Social de Neuquén (ISSN) para estar cerca y realizarse sus frecuentes controles.

La pareja aguarda el alta definitiva para poder volver a Loncopué junto toda su familia y comenzar una nueva etapa.

“El cáncer te prohíbe hacer muchas cosas, pero que también te da la posibilidad de seguir adelante, hay mucha gente que la palabra cáncer la asusta, pensás que te vas a morir, pero creo que es fundamental el apoyo de tu familia y de vos mismo”, manifestó Guillermina, quien contó además que, durante estos 6 años de enfrentamiento a la enfermedad, Oscar también logró levantar su humilde casa, montar un emprendimiento de venta de verduras y lo más importante: “Que mis hijos, la nuestra, sus padres y hermanos esperen con ansias su regreso”.

Parece que los días difíciles ya quedaron atrás para esta pareja. “Quiero darles un mensaje a todas las personas que están atravesando una enfermedad parecida, todas las personas que son diagnosticadas con cáncer, que sepan que no significa que te vas a morir, que tenés un montón de cosas para hacer, que sean fuertes y busquen fortaleza en sus seres queridos que seguro la van a encontrar”, aconsejó Guillermina.

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