Que las clases en la provincia comiencen mañana sin paro docente, a diferencia de lo que ocurrió el año pasado cuando se extendió por varias semanas, es una buena noticia para la comunidad, más aún cuando se presumía que podrían determinarse medidas de fuerza por las diferencias en los planteos del Ejecutivo y de la Asociación de Trabajadores de la Educación del Neuquén (ATEN).
Sin embargo, el sindicato igual convocó a un cese de actividades para el primero de marzo y movilización hacia la Legislatura (se realizará allí el acto por el inicio del período de sesiones ordinarias que será presidido por Jorge Sapag), lo que hace suponer que en los próximos días el gobierno provincial tendrá que continuar con las negociaciones con ATEN para hacerle entender la imposibilidad de otorgar el incremento salarial que pretende.
Un elemento no menor a la hora de analizar esta relación es que el diálogo se mantuvo abierto en todo momento y que ambas partes trabajan para que la situación tenga un final feliz. Pero también es cierto que las posturas de cada sector están bastante alejadas, por lo cual se infiere que para alcanzar un acuerdo las dos partes tendrán que bajar sus pretensiones de máxima.
Quizás sean los representantes de los docentes quienes tengan que conformarse con achicar sus reclamos de suba porque está claro que la provincia está atravesando una situación crítica en sus finanzas.
También es una realidad que existe un atisbo de proceso inflacionario (los precios de los artículos de primera y segunda necesidad registran aumentos progresivos) y que existe una necesidad de equiparar los sueldos a la actualidad.
De hecho, una medida que tomó Provincia fue la del pago extra de 120 pesos por hijo en la Ayuda Escolar a los empleados estatales (serán 240 para aquellos con hijos con discapacidades).
El anuncio lo hizo el propio gobernador Sapag, a la vez que enfatizó que las decisiones en materia salarial se tomarán en forma general y no particular. Además, sostuvo que las negociaciones y conversaciones las pueden llevar adelante sus ministros, pero que todas las medidas tienen que tener su visto bueno.
Discrepancias
En este contexto, surgió una dura disputa entre los ministros César Pérez y Jorge Tobares en relación al conflicto que mantenía el Ejecutivo con los empleados estatales de UPCN de Desarrollo Social.
Mientras duró la toma del edificio de la cartera, Pérez fue quien encabezó las negociaciones con el titular del gremio, Osvaldo Lorito. Las conversaciones se dieron en un tono muy duro y el sindicato desconoció al ministro como interlocutor.
Al mismo tiempo, a última hora del jueves, Tobares se reunió con UPCN en carácter de mediador y el gremio levantó la protesta hasta mañana.
La actitud de Tobares tuvo una rápida respuesta de Pérez, quien sostuvo que no tolerará que su colega se involucre en temas que son propios de su ministerio. Además, denunció que existe una unión estratégica entre Lorito y Tobares “con fines políticos”.
“Tobares está solo en el Gobierno, nadie lo apoya porque se metió con todos e incluso les faltó el respeto”, sostuvo y aseguró que “hizo méritos para salir del gobierno”.
Lo cierto es que el conflicto aún no se resuelve y que los funcionarios tendrán que tener la madurez necesaria para que sus diferencias no interfieran en las negociaciones.
También es cierto que ninguno de los dos funcionarios tendría que estar actuando sin la anuencia de Sapag.
La otra discusión
Además del debate de los salarios, existen también diferencias entre el Ejecutivo y ATEN sobre el estado de las escuelas.
El titular de la cartera educativa, Ernesto Seguel, se encargó, en los últimos días, de asegurar que los establecimientos educativos estarán en condiciones para la jornada de mañana. El gremio docente lo duda. Habrá que esperar qué sector tiene razón.


