Un detector facial para ver si el alumno está aburrido

Lo creó un profesor en China. El sistema mejora la calidad de la enseñanza.

China
Un profesor de ciencias de la Universidad de Sichuan, Wei Xiaoyong, ha desarrollado un sistema de reconocimiento facial para determinar el nivel de interés de los alumnos durante el curso de sus clases. Esta herramienta es capaz de identificar las emociones en el rostro de los estudiantes para indicar si están felices, con actitud neutral o si efectivamente están aburridos.

2011 Año en que el profesor comenzó a utilizar este sistema de reconocimiento facial.

“Cuando relacionamos este tipo de información con nuestra manera de enseñar y usamos una línea de tiempo, podemos saber dónde estamos atrayendo realmente la atención de los estudiantes”, dijo el profesor Wei. “Gracias a este nuevo sistema podemos preguntarnos y tratar de llegar a una respuesta acerca de si esta es una buena manera de enseñar ese contenido o si ese contenido está bien para los estudiantes de esa clase”.

2013 Ese año, en Queens, intentaron desarrollar un algoritmo para analizar caras de alumnos.

Muchas veces los docentes se dan cuenta de que su alumnado no está interesado en lo que ellos están explicando. “Se dispersan muy rápido”, dicen. “No pueden mantener la concentración”, se enojan otros. Diferentes maneras y métodos se han buscado en la educación de todos los países para lograr más atención y, por ende, más compromiso con la clase. Lo que ofrece este nuevo mecanismo, según su creador, es al menos detectar las consecuencias. Las causas por las que los alumnos no se interesan en la clase ya tienen que buscarse por otro lado y no necesitan ningún detector especial.

Eso sí, los alumnos ya no podrán disimular: el detector de reconocimiento facial los descubrirá por más que intenten poner su mejor cara.

Gracias a este nuevo sistema podemos saber si esta es una buena manera de enseñar”. Wei Xiaojong Profesor de ciencias

Este profesor de la Universidad de Sichuan comenzó a utilizar dispositivos de seguimiento y reconocimiento facial hace cinco años, primero como un método para llevar el registro de asistencia de sus alumnos. Según Wei, como se olvidaba frecuentemente de comprobar las asistencias, algo que notaba recién cuando ya habían finalizado, diseñó una manera “menos aburrida o que requiera menos tiempo” para averiguar si los estudiantes estaban presentes en su aula.

Wei Xiaoyong recurrió a amigos y colegas de varias universidades de China para desarrollar su sistema de reconocimiento facial. Ahora espera que su “prototipo de analizador de emociones” pueda tener otras aplicaciones. “Se puede utilizar en una amplia gama de las ciencias sociales, en el trabajo psicológico y por investigadores de la educación”, se ilusiona el docente.

Los sistemas de reconocimiento facial son cada vez más comunes en el país asiático. La compañía de traslado Uber implementó esta tecnología en abril y China inauguró el año pasado el primer cajero automático del mundo en incorporar este tipo de seguridad para “garantizar la mayor seguridad de los propietarios de tarjetas” y evitar de esa manera cualquier tipo de inconvenientes.

El concepto de un Gran Hermano en las aulas tampoco es nuevo. Ingenieros de SensorStar en Queens, Nueva York, ya intentaron desarrollar un algoritmo para analizar las caras de los estudiantes en el 2013. Respecto de los conflictos relacionados con la privacidad, Sean Montgomery, cofundador de SensorStar, argumenta que estos sistemas no deben preocupar a la gente. “Sólo es lo que el profesor ya puede ver con sus ojos y lo que puede escuchar con sus oídos”.

En fin, todo sea para que los alumnos no “vuelen” de la clase en sus cabezas.

Un trabajo
8 horas pasan en la escuela los alumnos chinos. Puede variar por la institución y por la zona, pero en general entran a las 7:30 y terminan la jornada escolar a las 15:30.

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