El futuro de Rolando Figueroa: "La última oportunidad de hacer grande a Neuquén"
Apeló a "Doña María" para explicar de qué depende el futuro de la economía y el trabajo en Neuquén. Le habló a la nueva generación. ¿Piensa en una reeleción?
Rolando Figueroa no anduvo con vueltas y dio una señal de lo que será este año, intensamente político-electoral, y le habló, como dijo en su discurso, “a Doña María”, como si se dirigiera a su propia madre o a una vecina cualquiera de Neuquén. Así de textual: “Es la última oportunidad de hacer grande Neuquén”.
El gobernador sostuvo que la continuidad de este modelo (¿o acaso su posibilidad de pensar en una reelección?), con todas las contradicciones y conflictos, depende de la velocidad con la que se exploten los recursos de Vaca Muerta con miras al 2030. Una especie de llamamiento a apoyar que la economía neuquina, la de los que están y los que vendrán, saldrá sin excepciones de esa roca madre que está en creciente producción.
Y el gesto de apoyo a este discurso, justamente, vino de ese sector. En las afueras de la Legislatura de Neuquén no estuvieron los gremios estatales, ni la CGT, ni los sindicatos de la actividad privada. Tampoco las banderas de partidos políticos y mucho menos de agrupaciones y organizaciones sociales, como solía ser el espíritu del MPN en otras épocas.
En este caso, el sujeto político donde se apoya el discurso del gobernador se dibuja alrededor de los actores del futuro de Vaca Muerta y la nueva generación que hay por delante en el mundo del trabajo.
Sin banderas de la política: sólo Vaca Muerta
Es por eso que el Sindicato Petrolero, con Marcelo Rucci a la cabeza, y banderas de empresas, como por ejemplo algunos empleados de Halliburton, entre otras, “hicieron el aguante”, más allá del corolario de funcionarios, asesores y sindicalistas sueltos sin banderas, que son parte del espíritu de La Neuquinidad.
Esa fue la postal de apoyo, la masa crítica por donde se inscribe el mensaje en este año. “Nos dicen que tenemos la roca, Vaca Muerta, y yo les digo que muchas provincias tienen buenas tierras y clima, ¿y por qué entonces acá crecemos y en otro lado no?”, desafió Figueroa, como anotándose el mérito de lo que ha sido su gestión y no el clima de confianza empresarial de Javier Milei el que hizo posible sostener números, inversión y crecimiento económico que van a contramano de lo que pasa en el país.
El gobernador dejó un mensaje político muy directo, con un tono de convocatoria amplia y una apelación generacional. Como un llamado casi a “dejar lo viejo” para que venga lo nuevo.
“Los convoco a dejar de ser lo que son muy pocos… ser mezquinos, los que son poco tolerantes; los mezquinos a la hora de reconocer el trabajo de los neuquinos, y que podamos sumarnos todos con mucha generosidad y solidaridad a un desafío generacional”, indicó Figueroa, como subrayando ante el público qué es lo verdaderamente importante en Neuquén y que quizás muchos no están asimilando, ensimismados en las peleas y las retóricas de redes sociales.
El mandatario planteó que el momento que atraviesa la provincia no debe leerse dentro de los partidos políticos (¿serán los viejos o los partidos nuevos?). “Esto no es un desafío político ni sectorial, esto es un desafío generacional que no podemos desaprovechar, la última gran oportunidad que tenemos de hacer grande Neuquén”, dijo.
"En 30 años ya nadie va a demandar petróleo"
“Le voy a hablar a Doña María, lo digo con mucho respeto a Doña María porque veo como que le estoy hablando a mi madre, a una vecina de Neuquén. Debemos monetizar nuestro subsuelo. Ahora, no lo podemos desaprovechar. Esa monetización tiene que ser inteligente y además la tenemos que acelerar, porque en 30 o 40 años no se va a demandar más gas ni petróleo”, alertó el gobernador.
Figueroa advirtió que la provincia no puede dejar su riqueza bajo tierra por falta de inversiones. “Si no atraemos inversiones, nos vamos a quedar con nuestra riqueza debajo del suelo sin monetizarla. Eso es lo mismo que decirle a un chacarero que no va a alcanzar a cosechar porque se le pasó el tiempo”, indicó.
Figueroa subrayó que el esquema productivo actual ya no es como el viejo petróleo. “El crecimiento de la producción de Neuquén no es como algunos piensan, que es hacer un pozo y que salga gas y petróleo. Esa es una técnica convencional. Hoy las técnicas son no convencionales, con lo cual la producción de gas y petróleo que tenemos en Neuquén es producción industrial”, indicó.
Y acotó: “Todos los días hay que invertir, todos los días hay que perforar. Si no se hace, no se produce gas ni petróleo”.
El mandatario fue claro respecto al vínculo con las operadoras. “Tenemos que trabajar de la mano con las operadoras, siendo muy exigentes. Porque en esto somos socios con objetivos diferentes. Las operadoras quieren ganar plata. Nosotros queremos que el pueblo de Neuquén esté bien”, dijo.
El objetivo provincial, agregó, es incrementar regalías y asegurar su correcta inversión. “Para nosotros es muy importante generar el crecimiento de nuestras regalías. Esas regalías después tienen que estar muy bien invertidas”, deslizó.
Un plan quinquenal
Figueroa anticipó que el año 2030 será un punto de inflexión y confirmó la presentación de un plan estratégico. “Un plan quinquenal va a ser presentado en los próximos meses a toda la sociedad neuquina; va a ordenar todo esto que nosotros les estamos manifestando hoy”, dijo.
Figueroa dejó atada su continuidad como gestor al desarrollo de la principal economía de Neuquén y casi del país. Ahora irá por la arquitectura política, para darle forma. Habrá que ver qué queda en la saranda este año, que asoma, como siembre, difícil para muchos.
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