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La Mañana

Un enigma jurásico: ¿todos los dinos tuvieron plumas?

Un sorprendente hallazgo en Rusia parece responder esa cuestión.

Madrid
Un hallazgo producido en Rusia acaba de reavivar un enigma sobre los dinosaurios: ¿acaso la mayoría, si no todos, tenían el cuerpo recubierto de plumas?
Los dinosaurios se dividen en dos grandes grupos: los saurisquios (literalmente “cadera de lagarto”) y los ornitisquios (“cadera de ave”), en función de si su pubis se dirige hacia adelante, en los primeros, o hacia atrás -paralelamente al isquion-, en los segundos. Teniendo en cuenta que las aves descienden de los dinosaurios ¿en qué grupo cabría esperar a priori que estuvieran sus antecesores? Paradójicamente, no están en el de los ornitisquios...
Según publicó el diario El Mundo de España, hallazgos realizados en China han demostrado que existieron varios tipos de terópodos -dinosaurios saurisquios carnívoros- que tenían plumas y que presentaban distintos grados de capacidad de vuelo. Fuera de este grupo, lo más parecido a las plumas eran estructuras filamentosas identificadas en algunos dinosaurios ornitisquios, como el Psittacosaurus y el Tianyulong.
Ahora se ha encontrado un ornitisquio con diversas estructuras epidérmicas, entre las que se encuentran filamentos agrupados que los autores (el paleontólogo belga Pascal Godefroit y colaboradores) interpretan como plumas semejantes a las de las aves.
Curiosamente, el nuevo fósil, denominado Kulindadromeus zabaikalicus, no procede de China sino de Rusia y es bastante primitivo: se los encontró en sedimentos que corresponden al Jurásico medio-tardío. La especie está representada por varios centenares de esqueletos desarticulados de individuos juveniles o subadultos.
El Kulindadromeus era un herbívoro bípedo pequeño, de un metro y medio de longitud, con patas traseras largas, patas delanteras cortas y una gran cola. Pero las mayores peculiaridades de este nuevo dinosaurio del período Jurásico no están en sus huesos sino en sus tegumentos, cuya excepcional conservación los muestra en abundancia, variedad y conexión con los propios huesos.
De este modo, los investigadores del Kulindadromeus han identificado hasta tres tipos de escamas y otros tres tipos de “plumas” en sus restos: el tórax, el dorso y la cabeza presentan monofilamentos; el húmero y el fémur poseen estructuras compuestas, en grupos de 6 o 7 filamentos; finalmente, un tercer tipo de estructura “plumífera” -nunca antes documentada por la ciencia- se sitúa en el extremo proximal de la tibia y consiste en varios elementos agrupados con forma de una cinta surcada por un eje longitudinal.
Así, cobra fuerza la hipótesis de que los filamentos simples y compuestos que presentan algunos fósiles de ornitisquios podrían ser estructuras homólogas de las protoplumas de los terópodos no avianos. Y, consecuentemente, que las protoplumas pudieron estar distribuidas en muchos grupos de dinosaurios, tal vez en todos, incluyendo sus representantes más antiguos, con funciones de aislamiento térmico y de visualización. Que además les sirviera para volar, es otra cuestión.