Un último refugio para las heladeras y los lavarropas

La ciudad genera 17 toneladas diarias de residuos voluminosos.

Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar

Neuquén
Heladeras destartaladas, piletas Pelopincho, televisores rotos, partes de carrocerías, carcasas de lavarropas, computadoras que pasaron de moda… Los vecinos se entusiasmaron con el nuevo “centro de transferencia” del Municipio y ya se recolectaron más de 250 toneladas de residuos voluminosos. En apenas dos semanas, más de 700 familias de la ciudad liberaron sus patios, garages y galpones de artefactos inservibles que llevaban años acumulando mugre.

El depósito, ubicado en José Rosa casi Ricchieri, abrió sus puertas el 4 de julio pasado, para que los vecinos dejen sus desechos de gran tamaño. La descarga es gratuita y tarda pocos minutos, y el Municipio se encarga después de transportarlos al basural.

El primer día pasaron por el predio 45 vecinos con sus vehículos repletos de trastes. “Después, vimos que se mueven entre 50 y 60 autos por día, pero el fin de semana aumenta: este sábado entraron 80 vehículos y el domingo, 85”, contó Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana. Indicó que la mayor demanda, hasta ahora, es los domingos a la mañana, “quizás porque muchas personas trabajan el sábado hasta el mediodía, hacen limpieza por la tarde y lo traen al otro día”. Dijo que hubo momentos “en que tuvimos cola de 4 o 5 coches esperando turno” y, por la gran respuesta de los vecinos, decidieron aumentar la cantidad de contenedores y cajuelas. Entre los residuos que llevó la gente, hay de todo. Lo más llamativo fue una vieja heladera con cubierta de madera, de más de medio siglo. También recolectaron lavarropas, termotanques, calefactores y cocinas sin uso, así como neumáticos y partes de vehículos. “Fue lo mismo que encontrábamos antes tirado en las esquinas, que ahora lo traen acá”, puntualizó Haspert.

Comentó que algo que les llamó la atención fue que les llevaron “muchas piletas de lona Pelopincho, que se ve que se rompen con frecuencia porque varios las tenían para tirar”. Además, juntaron varias toneladas de computadoras, televisores, microondas y todo tipo de artículos electrónicos, que se vuelcan en una cajuela específica.

“Otro residuos en gran cantidad fueron las ramas, por la época de poda, y ahí usamos la chipeadora que tenemos disponible”, detalló el funcionario.

En total, en 15 días, el centro de transferencia acumuló más de 250 toneladas de desechos de gran tamaño, unas 17 por día en promedio. Haspert señaló que, como cada vez se van acercando más vecinos, esperan superar las 700 toneladas a fin de mes.

Recalcó que la propuesta “es todo un éxito” y eso se refleja en las esquinas, donde tradicionalmente había basurales clandestinos. “Tenemos lugares puntuales que son críticos, que vienen limpios desde hace 20 días y creemos que es por esto”, subrayó.

El centro se creó para liberar las calles y baldíos de chatarra. Por el buen recibimiento que tuvo hasta ahora, Haspert se anima a ser optimista: “Ya no hay excusas para tirar basura a escondidas en la calle, eso va a quedar en el pasado”.

CIFRA
250 toneladas ya arrojaron los vecinos.
Es el acumulado en dos semanas, tiempo que lleva funcionando el centro de transferencia de residuos habilitado por el Municipio.

Una heladera de 50 pirulos
Cada artefacto cuenta una historia

En sus primeras dos semanas, el centro de transferencia de residuos voluminosos recibió artefactos de distinto color, forma y tamaño. Pero hubo uno en particular que llamó la atención de los empleados municipales: una antigua heladera comercial con cubierta de madera que llevaba casi medio siglo abandonada.

El subsecretario de Limpieza Urbana, Cristian Haspert, comentó que vieron acercarse “una camioneta con un carro que traía una heladera comercial, de esas grandes, y nos sorprendió cuando la persona nos dice que la tuvo 45 años en el patio”.

“Era de madera y la verdad que daba lástima tirarla”, confió el funcionario. Agregó que el dueño les aclaró que no funcionaba desde hacía décadas “y que la tuvo 45 años en el patio de su casa porque no sabía cómo y dónde tirarla”.

“Como esa persona no tenía vehículo, contrató a un taxiflet, una camioneta, y le ofrecieron un carro, con eso la trajeron y la depositaron dentro de la cajuela”, relató.

Tras una larga pausa, la enorme heladera, que dejó de enfriar poco después de que Neuquén se convirtiera en provincia, tendrá como destino final el basural.

Planean abrir otro depósito en el oeste

Neuquén
Como el centro de transferencia del barrio Belgrano logró el visto bueno de los vecinos, en el Municipio ya planean abrir un segundo depósito, esta vez en el corazón del oeste neuquino. Si solucionan el tema de costos, habrá otro punto de recolección de residuos voluminosos en la delegación de Godoy y Novella, cerca del hospital Heller.

Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana, anunció que están trabajando en este segundo centro de transferencia, para captar la demanda de los barrios más alejados. “Hemos hablado con el intendente Horacio Quiroga después de la habilitación del primer centro y estamos viendo la posibilidad de abrir otro en la delegación Alto Godoy, porque realmente ha dado muchos beneficios y vemos que todavía hay vecinos del oeste, que calculo que debe ser porque no tienen vehículo o algo por el estilo, que no se acercan hasta acá”, detalló.

Luego aclaró: “Tenemos gente del sector oeste que sí se puede trasladar” hasta José Rosa 750 a tirar sus artefactos, “pero analizamos abrir otro centro de transferencia rápidamente para que les quede más práctico y más cerca”.

Recordó el oeste de la ciudad es una zona estratégica, que concentra a gran parte de la población y donde están “los tres basurales clandestinos más grandes: el de calle Genco, el de Casimiro Gómez y el de calle Huilén arriba, contra la meseta”.

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