Una apretada que no suma

La dirigencia de Cipo tuvo coraje para denunciar lo sucedido, pero el club no puede ser vulnerado tan fácilmente.

Parecía un domingo monótono y tranquilo para la región futbolera, sin acción de los regionales en el Federal A (jugaron entre viernes y sábado). Sin embargo, la tensa calma en La Visera, que anteanoche asistió a otra derrota albinegra, se alteró de manera brutal con la repudiable apretada al técnico de Cipolletti, Víctor Zwenger, por parte algunos barras del club rionegrino.

El pésimo arranque en el certamen, con dos caídas en dos presentaciones, y en especial la cercanía del clásico con Deportivo Roca habrían motivado este inaceptable accionar de los violentos, que amenazaron al entrenador.

Para destacar, la rápida decisión dirigencial de denunciar lo sucedido en la comisaría de turno cuando en estos casos, ya sea por temor a represalias o complicidad, muchos prefieren mirar para otro lado.

Lo que sí no puede ocurrir es que los inadaptados se manejen como Pancho por su casa en las instalaciones del club, que tengan la posibilidad de ponerse cara a cara con los protagonistas con tanta facilidad.

Sin ir más lejos, el lamentable episodio se produjo en el mismo campo de juego albinegro, un sitio al que los hinchas no deberían tener acceso.

Cipolletti, como institución, se mostró tan seria al ir a fondo y dejar expuesto a los barras, como vulnerable y sin previsión al no extremar las medidas teniendo en cuenta que en el caliente contexto actual ya descripto podía esperarse alguna reacción semejante.

Lo cierto es que una vez más los violentos dan que hablar. La pregunta, sin pecar de temendistas, que cabe hacerse es qué pasará si el equipo el miércoles llega a dar otro paso en falso en el Maiolino.

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