Doce muertes durante las fiestas de fin de año y Reyes hubo en Neuquén. Fue entre accidentes de tránsito, escaladas y crímenes. Sin dudas dejaron más huellas que la variante Ómicron.
Algunas cuestiones para analizar y no ser tan tremebundos. Primero, los crímenes que ocurren en Neuquén, casi en su mayoría, son borrachos que se desconocen y se apuñalan. Desde hace un quinquenio son los más comunes, y tanto la Fiscalía de Homicidios como Seguridad Personal de la Policía esos hechos los esclarecen con cierta celeridad. Como mucho les puede tomar un par de días. No está bien que persista dicha mecánica, pero es la realidad.
La muerte de la pareja en el Lanín sí que fue una desgracia, y sobre esos imprevistos poco se puede hacer.
Lo más lamentable son las muertes en accidentes de tránsito, porque en más de un 90% de los casos se trata de fallas humanas.
Ante esto, solo hay que pedir conciencia a los conductores, cosa que la Dirección de Tránsito de Neuquén y también de la zona Sur están realizando sobre las principales rutas turísticas.
“La idea no solo es controlar que los conductores circulen respetando la ley, sino también brindarles recomendación a los que están en tránsito hacía la cordillera para que viajen tranquilos y seguros”, confió Daniel Asselborn, subdirector de Tránsito de la Policía, en declaraciones a LMN.
En cuanto al plan Pehuén Seguro, recién ahora, con el rapto del nene de 8 años en Añelo, aparecieron las tan mentadas camionetas de Defensa Civil que tras la tragedia de la Ruta 237 generaron mucho ruido en el Ministerio de Seguridad.


