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La Mañana Kulfas

Una falsa denuncia condicionó la licitación de la obra civil del gasoducto

Se cayó la causa por corrupción en la compra de los caños, pero el proceso para concretar el sistema de transporte de gas está condicionado.

"La Justicia Federal no está llamada a entorpecer o interferir en políticas estratégicas, a partir de denuncias apresuradas que, a poco de andar, se muestran inconducentes para sostener un caso penal”. El juez federal Daniel Rafecas dio una lección multidireccional con esta oración incluida en el texto que cerró una parodia de la política llevada al escenario de la Justicia, que causó daños en más de un ámbito: la denuncia por corrupción en la licitación de los caños para el gasoducto de Vaca Muerta.

Matías Kulfas se fue del gobierno de Alberto Fernández dinamitando el proceso para la construcción del gasoducto Néstor Kirchner con una mentira que sirvió para que dirigentes macristas dedicados a trasladar a los tribunales los rumores que circulan armaran un caso en la Justicia Federal.

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La causa fue impulsada por el abogado Santiago Dupuy de Lome y los diputados de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña y Waldo Wolff. Rafecas concluyó que la denuncia era falsa. Y dejó una fórmula para actuar en casos de que falsas denuncias pongan en riesgo la dirección del Estado: dejar esclarecida en pocos días la falsedad del origen de la causa.

En el caso de la provisión de caños para el gasoducto Néstor Kirchner, el grupo Techint no tuvo que apelar a maniobras ilegales como las que le costaron mucha plata en multas en otras latitudes. Simplemente porque tiene la capacidad de hacer con sus empresas el gasoducto de punta a punta más rápido que ningún otro conglomerado.

Kulfas acusó al kirchnerismo de direccionar la licitación a favor del grupo de Rocca, después se desdijo en los tribunales. El macrismo levantó el guante. Entre todos, embarraron la ruta para la concreción del gasoducto.

En la resolución que archivó la causa, Rafecas exteriorizó el peso que sintió al adentrarse en las denuncias: "Este Tribunal ha actuado con la máxima premura en pos de desentrañar los sucesos y arribar a una conclusión, puesto que, como representante del Poder Judicial de la Nación en esta causa, tuve plena conciencia, desde el primer momento, de la enorme trascendencia del asunto, de la importancia estratégica que este gasoducto tiene desde el punto de vista energético y para la economía nacional (debido a la sustitución de importaciones de gas), y si hay algo que nunca debería hacer la Justicia, es constituir un factor de distorsión, de entorpecimiento o de interferencia en políticas públicas, cuando sea llamada a intervenir a partir de la formulación de denuncias que, a poco de andar, se revelan como inconducentes para sostener un caso penal", anotó el juez en el escrito.

Kulfas se hizo echar del gobierno tirando una granada sobre el gasoducto. Las dudas que sembró se desvanecieron no bien el juez Rafecas activó una rápida investigación. El magistrado convocó a prestar testimonio a los involucrados en el proceso licitatorio y a expertos en la materia.

La acusación mediática de Kulfas al kirchnerismo se basó en una mentira. Ni Kulfas pudo sostenerla frente al juez de la causa. No obstante, las esquirlas salpicaron más allá del territorio sobre el que la Justicia tiene jurisdicción sanadora: ahora se debe licitar la obra civil del gasoducto y Techint es una de las empresas con mejores antecedentes para quedarse con el contrato.

La falsa denuncia de Kulfas condicionó la definición de la licitación de la obra, en la que frente a la empresa de Rocca se posiciona con fuerza la constructora Sacde, de Marcelo Mindlin, cabeza de Pampa Energía.

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