El gobierno nacional volvió a impulsar un proyecto de ley petrolera y lo hizo circular en la industria y el Parlamento, informó +e, la publicación energética de este medio. La traumática derrota electoral de mitad de mandato para el gobierno de Alberto Fernández se llevó puesto el primer proyecto destinado a tentar las inversiones petroleras con beneficios económicos extraordinarios respecto de otras actividades económicas.
El neuquino Darío Martínez, quien desembarcó en Energía con la ley petrolera en la agenda, pagó cara la derrota electoral del Frente de Todos. Se quedó sin la ley por la que había trabajado con propios y extraños. Y las petroleras se quedaron sin los beneficios que prometía la ley de Martínez.
La política energética del Gobierno padece los efectos del enfrentamiento del kirchnerismo contra el albertismo desde mucho antes de que el pacto con el FMI por la deuda de Macri amenazara con un quiebre en la coalición gobernante.
La nueva ley petrolera tendría el beneplácito de los dos sectores del oficialismo, advirtió una fuente de la industria. De todos modos, hay que esperar a que se pase a la fase pública del debate para sacar conclusiones al respecto. Lo mismo ocurre con las reacciones de la oposición. El Gobierno no tiene los votos para sacar una ley sin apoyo opositor.
Según trascendió, el proyecto establece que las empresas registradas en el nuevo régimen podrían exportar libremente el 20% de su producción local de petróleo y gas con un arancel de exportación del 0%, si se asegura el suministro interno. Si no exportaran, podrían cambiar el 20% de sus ingresos por ventas y servicios en el mercado local por dólares al valor oficial.


