Una madre ejemplar que todos los días se calza los guantes

Ayelén Ñancumil. Tiene 27 años y practica boxeo de forma amateur. Ya tiene 40 peleas, de las cuales ganó 36.

Nació en el barrio El Chacay de Plottier. Fue campeona provincial de la categoría gallo, título ganado en Centenario y luego defendido en Zapala.
Empezó a gustarle el boxeo por las peleas que veía en la televisión.


Georgina Gonzales
gonzalesg@lmneuquen.com.ar


Plottier.- Para Ayelén Ñancumil la vida sólo tiene dos variables: el amor por su familia y el amor por el boxeo. Y así, entre ambas pasiones pasa todos sus días desde hace siete años, cuando descubrió que subirse a un ring le hacía sentir una adrenalina que le sacudía todo el cuerpo.

Nació en el barrio El Chacay de esta ciudad en una familia humilde. Su mamá fue ama de casa y su papá siempre trabajó de albañil para criar a sus cinco hijos. En ese seno familiar, la pequeña Ayelén empezó a admirar a los boxeadores que veía por televisión.

"Sos la única mujer y machona", le decía su madre, entre risas, desde pequeña. Pero esos adjetivos nunca lograron frenar su admiración por este deporte que tiene a los hombres como mayoría entre sus practicantes.

Un día llegó al barrio de paseo un mendocino, y las miradas con la joven morocha fueron tan fuertes que nació el amor. Fabián Adame la conquistó y las ganas de iniciar su propia familia dejaron en un segundo plano al estudio, por lo que Ayelén no empezó el secundario. Pocos años después nació su primer hijo, Facundo, quien hoy tiene 13, luego llegó Jano, de 10 años, y hace seis meses, Leonel.
Pero antes de su último hijo, cuando ella tenía 20 años, acompañó a su marido a la práctica de boxeo y al enterarse de que podía llevar a sus hijos al gimnasio nunca más la abandonó.

Así es como todos los días la familia parte desde el barrio El Chacay para llegar al gimnasio de la Escuela Municipal de Box Aldo Ríos, que hoy funciona en el barrio Fonavi.

De cabello oscuro y trenzado, de calzas grises y buzo con el famoso dibujito del gato Garfield, Ayelén irrumpe en el gimnasio y detrás de ella, su marido y sus hijos. Se pasan tres horas por día de lunes a viernes.

Aunque es muy tranquila y de voz dulce, una vez en el interior del oscuro gimnasio parece comenzar un trance. Su rostro empieza a tensarse. Se pone elásticos de protección en las manos, luego se calza los guantes y el calor empieza a subirle al ritmo del entrenamiento.

"Para mí no hay otra cosa que el boxeo, me encanta. Es una actividad muy linda que te cambia todo, te cambia la forma de ser. Me gusta tanto que estoy pensando todo el día en llegar acá para boxear", explica la mujer mientras hace un alto en su entrenamiento.

Ayelén practica el boxeo de forma amateur, pero ya tiene 40 peleas en su haber, de las cuales ganó 36. Fue campeona provincial de la categoría gallo, título ganado en Centenario y luego defendido en Zapala.

Las peleas la llevaron por La Pampa, Ingeniero Huergo, Senillosa y Zapala. Su principal objetivo es ser profesional. "Y eso se logra con mucho entrenamiento", aclara. "Quiero hacer peleas y pelear con alguien conocido", comentó la mujer, quien no abandonó los guantes ni embarazada de su hijo menor.
A Ayelén el boxeo le fascina y es consciente de que no podría dejarlo, es casi como una adicción. "Muchas veces me preguntan por qué me gusta y me recuerdan los fuertes golpes que recibimos. Pero a mí me encanta, te hace sacar lo mejor de vos de adentro", aseguró.

"Para mí no hay otra cosa que el boxeo. Es una actividad muy linda que te cambia todo, te cambia la forma de ser".

Una vez arriba del ring, esta mujer que no pesa más de 53 kilos para mantener su categoría se deja llevar por la fuerza de sus golpes, que parecen salir de sus entrañas, y cuando le golpean la cabeza sólo se tambalea para volver a plantarse frente a su rival.

Al término de la práctica contra otra joven en el gimnasio, Ayelén deja toda su ira en el ring y al bajar de él se vuelve a convertir en la madre que fue a la mañana. Esa mamá que se despierta con sus hijos, hace mate para su marido antes de que se vaya al taller mecánico y luego les dan un buen almuerzo antes de llevar a sus pequeños a la escuela. "Para mí es así, compartir mi vida entre el amor de mis hijos y el amor por el deporte que elegí y me hace feliz", explicó.

Admira a Bopp y a la Tigresa Acuña

Durante el diálogo con LM Neuquén en el gimnasio Aldo Ríos, Ayelén Ñancumi confesó que Marcela "la Tigresa" Acuña y Yésica Bopp son las boxeadoras a las que admira.
Para la ploteriense, el gusto por este deporte comenzó de pequeña luego de ver películas de boxeadores y, más tarde, al ver las peleas nacionales e internacionales.
Si bien no tiene ídolas, aseguró que la Tigresa es la pionera del boxeo femenino y también dijo que estuvo "guanteando" con Bopp durante una exhibición en Plaza Huincul.

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