Una mancha más al tigre

La AFA hace un retoque en el reglamento a 12 fechas de resolverse el descenso. Sin Don Julio, nada cambió.

El fútbol argentino, se sabe hace rato, no tiene cura. Al menos no una que asome cercana. Durante más de 30 larguísimos años, la era de Don Julio Grondona dejó casi todas las decisiones bajo su mando. Era el amo y señor de todo lo que pasaba en las canchas de nuestras tierras. Era el responsable de los éxitos (con el Mundial del 86 como estandarte eterno y trampolín a los máximos puestos del fútbol mundial) y también el de los fracasos. El que cerraba los negocios más importantes, y el que podía resolver hasta las fechas de sanción para un jugador expulsado. Todo pasaba por él. Nada se le escapaba.

Desde su partida tras el Mundial del 2014, no solo ha cambiado poco y nada. Del papelón del 38 a 38 en una votación con 75 electores para acá, las idas y vueltas fueron tantas como los mamarrachos organizativos. Nada que no haya ocurrido también con Don Julio en el sillón de la AFA, pero la carencia de un hombre a quien señalar como autoridad exclusiva los mete a todos en la bolsa de responsables a la hora de analizar una decisión poco seria como la que se está por consumar, cambiando la cantidad de descensos en la Superliga a una fecha del final del torneo, con otro por disputarse de apenas once jornadas. Así, habrá solo dos equipos que caigan directo a la B Nacional y una promoción, beneficiando a un club de Primera. Así, habrá retoques y nuevo formato para lo que viene, después de cinco años en los que ya hubo siete campeonatos diferentes, con torneos que nacen y mueren a la vez. Así, el fútbol argentino, el granero del mundo al que vienen a comprar talentos de todos lados, seguirá naufragando por la desidia de estos dirigentes que hasta hacen extrañar el Todo Pasa de Grondona.

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