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La Mañana Columna de Opinión

Una muerte absurda

El conflicto de los maestros se extendió desde principios de marzo hasta el 12 de abril de 1997.

Se cumplen hoy 24 años de un crimen absurdo que paradójicamente puso fin a un conflicto que llevaba un mes y medio.

Teresa Rodríguez (27), una mujer humilde que vivía en Plaza Huincul miraba la batalla campal que se había armado entre un grupo de jóvenes que apoyaban la protesta de los docentes con un corte en la ruta 17 y la Policía que fue al lugar a reprimirlos.

Teresa nunca supo cómo terminaría aquel enfrentamiento. Una bala policial le cortó una arteria y la mujer murió a las pocas horas.

El contexto de aquel crimen no es tan distinto al que se vive hoy con la protesta de los profesionales de la salud.

En ese entonces, los reclamos venían por el lado de los maestros que habían iniciado una huelga, luego siguieron con los cortes de ruta durante la Semana Santa, hasta que la historia tuvo este triste desenlace.

La muerte de esta mujer fue el mejor ejemplo de que los conflictos siempre hay que abordarlos a través del diálogo, antes de que los ánimos se caldeen y comiencen espirales de violencia difíciles de controlar.

Ese mismo día del crimen (que todavía sigue impune), el Gobierno convocó a los maestros, luego de una masiva movilización que se realizó en la ciudad de Neuquén. En horas de la noche de aquel sábado, se firmó un acta acuerdo con el gremio y finalmente los paros y las medidas de fuerza se levantaron a los pocos días.

Indudablemente las partes quedaron satisfechas tras el convenio firmado aquella noche.

La familia de Teresa (sus padres y sus tres hijos) todavía no encuentran consuelo ante semejante muerte absurda.