Una visita muy esperada
Se cumplieron ayer 112 años de una visita presidencial a Neuquén que fue mucho más que un acto protocolar, ya que marcaría el comienzo de un proyecto importante (el más grande desde la construcción del puente ferroviario) que se realizaría en la región.
Como ya es sabido, el ex gobernador Carlos Bouquet Roldán le propuso a su cuñado, el presidente José Figueroa Alcorta, realizar una visita a la recién trasladada capital del territorio de Neuquén. El objetivo fue recorrer la zona donde se realizarían las obras de regadío que se habían proyectado tras el informe del ingeniero Cipolletti para el desarrollo del valle.
Y así fue que el 14 de marzo de 1909 el Presidente de la Nación llegó al caserío, en medio de una enorme expectativa de los neuquinos, ya que era la primera vez que la máxima autoridad del país llegaba al pueblo que prometía convertirse en una gran ciudad en el medio del desierto.
Figueroa Alcorta, Bouquet Roldán y el gobernador Eduardo Elordi recorrieron la zona donde se construiría un gran dique sobre el río Neuquén y hablaron del futuro que tendría la región a partir de esta iniciativa.
Al año siguiente, el 16 de marzo, la comitiva presidencial volvió a visitar la capital, pero esta vez para colocar la piedra fundamental del faraónico proyecto, una enorme estructura de hormigón y hierro que cruzaba el río para luego derivar el agua a través de en un sistema de canales de riego que le darían vida a una gran superficie de tierras que serían destinadas para cultivo.
Ese dique tuvo tres nombres. Se lo llamó Neuquén, Contralmirante Cordero y finalmente Ballester, en homenaje al ingeniero que lo construyó.
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