Vacunas con apoyo popular
La campaña de vacunación tomó el ritmo que se pretendía desde el inicio. En el medio pasaron cosas, como por ejemplo un intenso tironeo de los intereses nacionales mezclados con los que surgen de la geopolítica, que complicó la provisión de vacunas en tres cuartos del mundo, mientras que las naciones más poderosas avanzaban con más rapidez que otras. Paradoja, en la India está la mayor capacidad instalada para la producción de vacunas del mundo, pero el gobierno del país solo logró vacunar la mitad que el de Argentina en proporción con la población de cada Estado.
En este país se cometieron errores, algunos tan caros que le costaron el cargo de ministro de Salud al reputado Ginés González García. No obstante, no fueron ellos los causantes de los problemas en la provisión rápida de vacunas. Las dosis comenzaron a llegar en cantidad al país cuando las potencias habían resuelto su demanda con creces. Es el poder. Lo demás es marketing.
Con ese contexto, la campaña de vacunación en Neuquén funcionó mejor que cualquier política pública. Clave: contó con un apoyo extraordinario en términos cualitativos y cuantitativos de la población.
La causa antivacunas fue abrazada por una porción muy marginal de la población. Los datos precisos estarán cuando se complete la campaña. Habrá entonces referencias para esclarecer sin dudas la respuesta de la población ante la imperiosa convocatoria a la vacunación masiva como medio para dejar atrás la pandemia de coronavirus.
Si las estimaciones de población del gobierno de Neuquén son cercanas a la realidad, no llega al 15% la porción de los habitantes neuquinos que aún no se vacunaron pudiendo hacerlo.
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