Vecinos de Costa del Sol contra una construcción
Neuquén > La tranquilidad de un barrio puede alterarse por múltiples factores: inseguridad, usurpaciones o problemas vecinales. Pero también por proyectos habitacionales que rompen con la identidad y los planes originales de convivencia bajo los que fue gestado un vecindario. Esta última situación mantiene en vilo desde hace más de un mes a las familias del barrio parque Costa del Sol, quienes «de un día para otro», según comentaron, comenzaron a percibir movimientos de suelo en un terreno ubicado sobre la calle Antu Ruca 2435.
De acuerdo a los datos recabados por los propios vecinos, los trabajos se deben a una obra que incluirá dos módulos habitacionales de 9 metros de altura, con capacidad para albergar 10 unidades funcionales en menos de 600 metros cuadrados.
Este tipo de arquitectura responde a las modificaciones elaboradas a la ordenanza 10650 del año 2006, y que según entienden los residentes, «están viciadas de nulidad» por el hecho de no haber sido notificadas ni consultadas a la Comisión Vecinal como establece la reglamentación que rige el funcionamiento de las vecinales.
«El texto presenta una incongruencia al permitir optar por una vivienda colectiva en la zona Rgb donde simultáneamente se admite solamente una vivienda unifamiliar cada 200 metros cuadrados de superficie de lote», explicó Marcela Brasesco, propietaria en el lugar desde hace 10 años.
Por su parte, el subsecretario de Gestión Urbana de la Municipalidad, Carlos Chaneton, dijo «que se trata de una ordenanza que se interpreta mal a propósito, ya que establece que se puede hacer una casa por terreno cada 200 metros, pero no dice nada acerca de las viviendas verticales, que, como en este caso se alzaría unos 9 metros para poder cumplir con los requisitos y al mismo tiempo poder albergar más gente».
Planos sin aprobación
La preocupación se tornó verdadero malestar y angustia, cuando de a poco y sin previo aviso, una empresa cuya denominación social desconocen, comenzó a cercar el predio, colocar el medidor, hacer excavaciones y depositar algunas estructuras de hierro en el baldío.
Ante el avance de los trabajos, los vecinos, en su mayoría habitantes del barrio desde hace más de 10 años, decidieron notificar a la Municipalidad sobre el asunto y pudieron conocer que la constructora en cuestión no había presentado aún los planos para ejecutar ninguna obra.
Esto fue corroborado ayer por Chaneton, quien reconoció a este medio que hasta el momento la firma sólo está realizando la preparación del terreno, pero el viernes pasado «fue advertida por intermedio de dos inspectores comunales que si ponían una sola gota de hormigón en el terreno, los iban a tener que sacar del lugar». Y agregó que si es necesario ordenarán un nuevo control en la zona para asegurarse de que la obra no esté avanzando más de lo que establece el código de licitación.
Atropello a la identidad barrial
En una reunión que se desarrolló ayer y de la que participaron unas 50 familias del barrio, los vecinos dieron a conocer los argumentos por los que se oponen a este emprendimiento habitacional. Así como también los pasos a seguir para frenar los trabajos.
«Estos módulos atropellan a quienes nos identificamos desde nuestras propias expectativas de vida, edificación y desarrollo familiar con la identidad original del barrio parque, que fue pensado como un espacio para vivir en relación con la naturaleza y en paz», expresaron en un comunicado difundido tras el encuentro. A la vez que aclararon que no están en contra de que se delimiten nuevas zonas de alta densidad poblacional para mejorar la oferta de viviendas de la ciudad, lo que reconocen como un problema prioritario, pero sin llegar a destruir los barrios ya consolidados.


