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La Mañana

Videoclubs, en una crisis sin final

El cierre del gigante estadounidese Blockbuster evidenció la compleja actualidad que atraviesa el rubro. Sólo pocos locales sobreviven en la capital neuquina a la cada vez más creciente piratería.
La venta de películas en la calle a muy bajo costo o las descargas de las cintas a través de distintos sitios de Internet llevaron a muchos comercios a cerrar sus puertas.
 
Neuquén > El cierre del gigante Blockbuster en el país terminó de evidenciar la caída libre en la que están inmersos los videoclubes. Neuquén no es la excepción. La piratería de películas, ya sea por venta callejera a bajo costo o a través de descargas de Internet, generó una debacle difícil de resolver para un rubro que no vive un buen momento.
En la sede local de Blockbuster (ubicada en la calle Alderete), los trabajadores recibieron la notificación esta semana de entregar las llaves del negocio. Así, las cajas llenas de películas invadieron un local que ya se ve casi apagado y con sus empleados sin saber bien qué hacer. En Neuquén, son ocho personas las que esperan, al menos, el telegrama de despido que les permita acceder a una indemnización.  Los jóvenes empleados expresaron que permanecerán sin cerrar el local hasta no obtener noticias sobre su situación laboral.
La noticia impacta por la magnitud del otrora gigante de los videos. Sin embargo, la crisis de este rubro se evidencia hace varios meses en la ciudad. Así, son varios los videoclubs que cerraron sus puertas por los pocos alquileres de películas.
Sin embargo, aún hay negocios que siguen dando pelea en la desigualdad contienda contra la piratería. Uno de estos ejemplos es Sir Chaplin, que lleva 17 años trabajando con las cintas en la capital. “A fin del año pasado cayó un 30 por ciento los alquileres y este año un 10 por ciento más”, comentó Jorge Cabrera, el dueño del comercio. “La piratería es incalculable”, sentenció.
 
Estrategias
En pleno contexto de crisis, los videoblubs que mantienen sus puertas abiertas agudizan el ingenio para atraer o mantener a los clientes.
El DVD Club Neuquén mudó su local en el oeste a unas pocas cuadras, pero ahora comparte las películas con un ciber y un kiosco. Cuando arrancó una década atrás, la abarcaba el espacio de tres locales. Hoy se redujo a uno y percibe el descenso del alquiler de películas. En este sentido, ubicarse en el mismo espacio donde los vecinos pueden obtener otros servicios fue un recurso para tratar de llamar la atención a los clientes.
En Sir Chaplin, la idea fue ofrecer fotocopias y golosinas. Hace pocos días, los más de 10 mil DVD comparten el espacio con pochoclos, caramelos y chocolates que buscan “enganchar” al cliente.
 
Calidad
Los propietarios de los comercios que resisten a la piratería destacan que los clientes sólo podrán acceder a películas de buena calidad en sus locales.
“Al comprar una peli en la calle, muchas veces se corre el riesgo de comenzarla a disfrutarla y que, por ejemplo, nunca tenga el final. Lo mismo pasa cuando se bajan películas desde los sitios de Internet o se miran on line”, aseguran.
Para Daniel Sgro, encargado del DVD Club Neuquén, las “películas truchas rompen los aparatos, no tienen buen sonido ni imagen. Nosotros le ofrecemos videos originales”.
Otra de las cuestiones que se destacan a la hora de alquilar una película es su bajo costo si se compara, por ejemplo, con otra salida como ir al cine.
“Ir al videoclub sigue siendo la opción más barata de entretenimiento familiar”, aseveró el dueño de Sir Chaplin. “Es un alquiler de 9 ó 10 pesos y lo ve toda la familia, si lo comparás con el cine, es muy alta la diferencia”, explicó.
 
Precios
En ese sentido, Cabrera aseguró que nunca estuvo tan relegado el valor del alquiler en comparación con el precio de la entrada al cine. El costo de alquiler de una película en un videoclub local oscila entre los 7 y 10 pesos por cinta. Los dueños de los locales indican que mantienen ese importe desde hace años o que apenas se modificó en este tiempo y no acompañó el ritmo de la inflación.
“Si ponés el alquiler a 20 pesos, no te alquila nadie”, expresó Cabrera para graficar el contexto que atraviesa el complicado rubro.
Sin embargo, ellos aseguran que pese a la piratería, aún son muchos los clientes que prefieren llegar hasta el videoclub y disfrutar de elegir una película recomendada por el dueño de la tienda de su barrio, que ya conoce sus gustos en el cine.
“Yo soy un esperanzando de que esto no termine. Por lo menos por ahora y ojalá que por un buen tiempo más vamos a seguir”, expresó el dueño del Sir Chaplin.

Una esperanza llamada Blu Ray


Neuquén > La tecnología Blu Ray asoma como una solución mágica o al menos una esperanza para la crisis que atraviesa el sector. “La verdad es que podría llegar a ser un nuevo impulso. Estamos esperando que bajen los costos de los aparatos que los reproducen para que se alquilen bien”, dijo Cabrera.
Blu-ray es un formato capaz de ofrecer video de alta definición y tiene capacidad para almacenar hasta seis veces lo que logra un DVD. Para poder apreciarlo en su máxima calidad, hay que contar con un LCD de alta calidad.
En Estados Unidos hay varios cientos de títulos ya disponibles en este formato, pero todavía son mucho más caros que los DVD. Además, el nuevo sistema mantiene la esperanza de los distribuidores ya que, hasta el momento, no se pueden copiar. Así, evaden uno de los grandes males de la industria: la piratería.

Opinión
Ciclos muy populares


Por PABLO FRIZÁN *

Desde hace un tiempo, se ha venido dando un fenómeno interesante en cuanto a proyección de largometrajes a nivel hogareño se refiere. Así como hay quienes prefieren el encierro en su casa, hay un gran segmento que desea salir de ella y disfrutar del séptimo arte. Los cada vez más prohibitivos precios de las entradas de las salas locales y la posibilidad que brindan la red de redes de descargar títulos populares y recién estrenados como así también de los desconocidos han sido como letal kriptonita para la venta de dvds y los comercios de alquiler.
Y aún así, con todas estas comodidades y de la mano del ajustado bolsillo, el querer disfrutar afuera de este arte puede más.
Los ciclos de cine, muy populares en Neuquén, responden a esta inquietud. Si bien, algunas experiencias no superan los diez espectadores por función, es notable la necesidad de contar con estos espacios. Es evidente el deseo de ver viejos clásicos como así también de disfrutar esa película que la distribución comercial impide ver en una pantalla grande local.
Este año la mejor prueba de ello fueron las Súper Pochoclo Nights, considerada y con mucho acierto en los foros de Facebook, como “la idea del año”. La propuesta reivindica a esas cintas que toda una generación, hoy de entre 30 y 40 años, atesora como un grato recuerdo de su infancia y adolescencia. Gracias a su gran aceptación, se ha quitado ese manto de invisibilidad que tenían iniciativas similares y que, en apariencia, estaban asociadas más al circuito del boca en boca que a la masividad. Hoy por hoy, me encuentro en la organización de un ciclo que combina el cine y la cena con ciertos toques teatrales y musicales. La respuesta, por suerte, ha sido favorable.
La clave, justamente, es saber detectar que es lo que está faltando y ofrecer algo que lo lleve al espectador a salir del encierro hogareño. Y si eso implica apelar a lo nostálgico y a lo contemporáneo, venga.
Por eso, es casi irónico que ni la crisis económica y los avances tecnológicos como el sobrevalorado 3D no hayan podido quitar el gusto por el pasado ni mucho menos el placer de una actividad a un costo barato. Mal que les pese a muchos.
 
(*) Organizador de ciclos de cine.