LMNeuquen pizzas

Vinos pizzeros: las claves de un nuevo estilo que ganó las mesas en cuarentena

Hay una creciente oferta de vinos delicados, frutados y de acidez moderada a elevada. Cuál es el maridaje ideal con las distintas variedades de pizzas.

La cuarentena trajo varias sorpresas. Al encierro constante y la nueva complejidad de las tareas domésticas le sumó algunos cambios de hábitos: el vino volvió a la mesa con consumo creciente (+9,7 acumulado en los primeros siente meses del año) y las harinas alcanzaron otro pico de leudado en las cocinas hogareñas (+70% de venta hogareña).

Entre los combos que mejor funcionaron las tortas y las pizzas ocupan el tope de la pirámide. De ellas, por afición salada, sólo nos interesa la pasión redonda y salada de queso fundente, porque es la que mejor se lleva con los vinos. Dato de Google Trends sobre el término pizza: entre el 20 de marzo y el 1 de julio alcanzó un pico de búsquedas, mientras que receta de pizza creció +170 en búsquedas en el mismo período.

Te puede interesar...

En rigor, la cuarentena le metió sus anabólicos a este proceso que va de la mano general de la dieta argentina. Pero, anabolizada o no, una cosa es cierta: en la góndola local hay una creciente oferta por vinos delicados, frutados y de acidez moderada a elevada, que son el ABC de los vinos pizzeros.

Pizza universal & otras pizzas

Buenos Aires, Nueva York, Nápoles, Roma, Chicago. Cada ciudad aclama por tener una pizza propia que es, en el fondo, variaciones de estilo de un recetario variopinto que cobró forma en el sur de Italia a mediados del siglo XIX.

Pocos saben que la pizza nació frita, como muchos platos populares. Así la vendían en la antigua Nápoles los pregoneros ambulantes que, a falta de horno, hacían triángulos de masa frita en grasa a los que untaban con alguna salsa, no necesariamente tomate. La cosa fue mutando hasta que en las panaderías de las barriadas centrales de la ciudad, algún lúcido llegó a la convicción de que mejor que frita era hornearla como una masa de pan y ponerle arriba los galvanizados tomate, mozzarella y albahaca.

Como en la historia de casi todos los platos de populares, lo mismo que las biografías de los santos, interviene algún rey para legitimar el invento. En la Italia en plena formación a contar de ducados y principados, la reina Margherita es la clave: para ella hornearon la primera y primorosa pizza que llevaba los ingredientes clave que, para más datos, colorean la bandera de Italia. Y le dio el nombre a la más famosa, claro.

Fuera de la península, en cambio, la inmigración hizo lo que hace todo el mundo en sus cocinas: la receta que pudo. Y así nacieron las innumerables pizzas que conocemos.

Con las rojas, con base de tomates y muzzarella y sus derivaciones hasta la canchera –especiada y sin queso, invento Argentino– hasta las blancas, como la fugazza de cebolla y la fugazzeta con muzzarella y las de verdura y bechamel, pasando por las de papas y panceta, las verdes de espinacas y rúcula y las que enamoran con jamón crudo.

Los vinos para cada pizza

Sabemos de memoria que el asunto de los maridajes es una pavada o algo muy importante según el foco que le pongamos. Pero en materia de pizzas hay dos verdades irrefutables: una, que van mejor con vino que con cerveza; dos, que las cebollas y las verduras en general marcan toda la diferencia a la hora de beber una copa de vino con las pizzas.

Así, podemos definir un criterio universal bastante simple: con las pizzas que llevan tomate de base –en todas sus versiones, incluida la canchera– los tintos de poco cuerpo y linda acidez, de carácter frutal y paso ligero, son claves; para las pizzas de base con cebolla y verduras en general, los blancos de frescura chispeante y perfume frutal son perfectos.

Entre los primeros, la moda actual es la que calza perfecto. Hay desde Malbec a Bonardas y por supuesto Pinot Noir que van de maravilla en ese plan. Ejemplos: Santa Julia Malbec del Mercado 2019, Desquiciado Malbec 2019 y Casa de Uco Malbec Salvaje Orgánico 2019; Paso a Paso Bonarda 2019 y Alma Gemela Bonarda 2019; y Saurus Pinot Noir 2019. Excelentes tintos para darse un gusto.

Para las pizzas blancas, en cambio, la base está en el Chardonnay sin madera y con frescura radiante, a los que se les puede sumar alguna variante de Torrontés perfumado y con carácter cítrico, sumado a Pinot Gris y Semillón. Acá la clave está en empatar la acidez de la cebolla y morigerar el efecto metálico de las verduras (si estuvieran). La Linda Chardonnay Unoak 2019, Manos Negras Atrevida 2019, Bianchi Los Primos Chardonnay 2019 y Zorzal Terroir Único Chardonnay 2019; Críos Torrontés 2020, Terrazas de los Andes Torrontés 2019 y Abras Torrontés 2019; mientras que Argento Pinot Gris 2020 y Trapiche Laterales Semillón 2018 son un hit. Para una linda rareza: Losance Chenin 2019.

En Argentina la pizza tiene también una grieta. Están los amantes del molde –una base de masa tipo focaccia– que rebalsa luego de queso, como se conoce al estilo porteño; y están los amantes de la piedra, una masa de pan leudada largo y cocida con los ingredientes de forma que no gana volumen. Cualquiera sea el estilo, los vinos no cambian el juego.

Lo más leído

Leé más

¿Qué te pareció esta noticia?

15.384615384615% Me interesa
53.846153846154% Me gusta
15.384615384615% Me da igual
15.384615384615% Me aburre
0% Me indigna

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario