Lo sabemos, no hay ninguna duda, la lucha contra el SARS-Cov-2 continuará en el 2021. No queda otra, por más que la solución a esta pandemia tiene nombre: vacuna, y parece estar a la vuelta de la esquina. Hace unos días, el Reino Unido y Estados Unidos comenzaron a administrar las vacunas contra el COVID-19 a las personas más vulnerables. Los expertos advierten que se cometería un tremendo error si en estos momentos, con la aparición de la vacuna, se relajaran las restricciones.
Sobre todo teniendo en cuenta que cabe esperar la ansiada inmunidad de grupo que se produce cuando se vacuna a un importante porcentaje de la población. Empezar a vacunar no significa decirle adiós a esta pandemia con más de 70 millones de personas contagiadas y más de 1,6 millones de muertos en el mundo. La aparición de la vacuna no quiere decir que nos olvidemos de las medidas de protección como el uso de barbijo o tapabocas o cumplir con el distanciamiento social.
Por cierto, la inmunidad del COVID-19 presenta algunos interrogantes acerca de cuánto se extiende la protección una vez que se aplican las vacunas. Existen evidencias científicas que son esperanzadoras ya que señalan que podría tratarse de años y décadas.
Por estas horas, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los gobiernos instan a la población mundial a no bajar la guardia y evitar que las fiestas de fin de año provoquen infecciones masivas.
El gran desafío es que las vacunas lleguen a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible, para regresar a esa vida que teníamos antes de marzo. Una normalidad que, según la OMS, volveremos a tener cuando el 70% de la población esté vacunada.


