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La Mañana Columna de Opinión

Volver con la cabeza gacha

Hubo un intento de dirigentes del PRO de meter a Sobisch en Juntos por el Cambio que fue un fracaso.

El intento de algunos dirigentes de Juntos por el Cambio de introducir, con fórceps, la figura de Jorge Omar Sobisch, líder de la Democracia Cristiana y tres veces gobernador de Neuquén por el MPN, fue un verdadero cimbronazo para el espacio macrista. Los ideólogos de tamaña empresa pertenecen al ala más dura de ese espacio, más precisamente algunos dirigentes del PRO, como el concejal Marcelo Bermúdez, el ex diputado nacional Leandro López y el actual legislador nacional el pastor David Schlereth. La ficha de Sobisch no pasó por el tablero político de ese partido, que hoy tiene una oxigenación con las nuevas autoridades de la UCR, como el caso del flamante presidente de ese centenario partido, Juan Peláez. Y también con el candidato que se había consensuado desde ese espacio, el empresario frutícola Pablo Cervi. Los dirigentes ahora están todos juntos, pero quedó una suerte de rara herida por la insistencia en meter al dirigente emepenista en esa alianza, donde nunca militó, a pesar de su afinidad ideológica. La jueza electoral Carolina Pandolfi le puso la firma legal y bajó la lista de la Democracia Cristiana por una obviedad que hasta el menos experto en elecciones no le podría pasar: ese partido presentó la documentación de manera tardía. Muchos piensan que eso no fue un error, sino una estrategia del propio Sobisch para ganar notoriedad y volcar esos votos en el juego interno de las PASO. Pero esa hipótesis fue desestimada hace unos días en una conferencia de prensa y de la boca del ex gobernador. El espacio ahora está más disperso que nunca, y es probable que tanto Cervi como el periodista Carlos Eguía (ARI) pasen a la otra instancia electoral. Pero la película completa no terminó.