Volvió el Papá Noel de Zapala que ayuda a los necesitados
PABLO MONTANARO
Por segundo año consecutivo, Marcos Silva invirtió su aguinaldo y el bono de fin de año de su trabajo como repositor en un supermercado para ayudar a las familias de los barrios más necesitados de Zapala. Con ese dinero compró más de 70 cajas navideñas, las cargó en una camioneta que le prestó un amigo y por estos días salió a repartirlas para quienes más necesitan.
El año pasado, Marcos, de 30 años, llevó adelante este gesto solidario repartiendo unas 40 cajas navideñas a bordo de una bicicleta. “Ahora me prestaron la camioneta porque compré más cajas ya que encontré que muchas familias la están pasando realmente mal”, explicó a LM Neuquén.
El año pasado un vecino se lo encontró en la calle cuando Marcos se encontraba repartiendo cajas con su bicicleta. Sorprendido, subió la foto a Facebook y no tardó en hacerse viral generando infinidad de comentarios que destacaban su accionar.
Agregó que este año no sólo está repartiendo cajas de Navidad sino también ropa, sobre todo para los chicos, que fue recolectando durante el año. “El año pasado al entregar las cajas también pude advertir otras carencias que sufre la gente, como la ropa”, precisó.
Este Papá Noel zapalino contó que las personas que recibieron en estos días la caja se lo agradecen y lo abrazan emocionados y “algunos llorando”. “Lo hago de corazón”, afirmó el joven que trabaja de repositor en el supermercado Diarco de Zapala y vive con su mamá y una hermana en la calle Formosa al 300.
Pero detrás de este gesto de amor al prójimo hay una historia personal de carencias. Sin ahondar en precisiones, Marcos contó a este diario que durante su infancia pasó necesidades y con mucho esfuerzo completó la primaria. “Tuve que empezar a trabajar para ayudar a mi familia y eso me impidió hacer la secundaria”, relató y recordó que hacía sus juguetes con algunos tronquitos que encontraba en las calles.
“Todos la vivimos y la pasamos. Si tengo la posibilidad de ayudar a los que más lo necesitan, ¿por qué no lo voy a hacer?”, se preguntó.
Comentó que algunos negocios lo ayudaron con algunos comestibles, por lo que destacó el espíritu solidario de sus vecinos. “Un comerciante del barrio Don Bosco me donó varios pan dulces y budines, otro me dio garrapiñada y así fui armando otras cajas para llegar a más gente de los barrios más humildes de la ciudad. Gracias a Dios conseguí la ayuda de muchos”, describió.
“No debemos olvidar de dónde venimos y ser solidarios con los que menos tienen”, sostuvo.
El gesto de Marcos nos demuestra que no todo está perdido, que la solidaridad sigue siendo el motor para construir una sociedad mejor.



